Cómo dejar de ser celosa

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Saber cómo dejar de ser celosa es una herramienta muy importante de autoayuda. Ya que, los celos son sentimientos cargados de emociones que nacen a la par con la envidia, la frustración y el sentimiento de posesión. Todos ellos están íntimamente unidos. Como todo sentimiento humano es normal sentirlo hasta un límite. Y todos lo hemos experimentado aunque sea una vez. Por lo que podríamos preguntarnos ¿quién no ha sentido celos alguna vez? por su pareja, por sus hijos, sus allegados, sus propiedades. Puesto, que existe una reacción normal o funcional a cuidar, a proteger a nuestros seres queridos. O bien, aquello que nos pertenece. Sin embargo, lo correcto es que aprendamos a canalizarlo y apartarlo de nuestra integridad emocional.

En una relación interpersonal íntima que se desarrolla generalmente de una manera equilibrada. Obviamente, se priorizan las amenazas que potencialmente pudiesen intervenir en esa relación. Por otro lado, son elementos que surgen junto con los sentimientos de envidia que se generan en torno a esa misma relación. Por lo que pueden interferir con la estabilidad de la pareja y en el éxito que pueda tener. Podemos decir también que es la mezcla de diferentes fenómenos. Los cuales afectan una persona que tiene inseguridad  y que la proyecta hacia la pareja. Demostrando temor porque  encuentre o prefiera a otro individuo.

Casi siempre, son las mujeres las más expuestas a esta inseguridad. Posiblemente, por la misma posición social que ocupa. Aún, influye la discriminación que sufre en todas las instancias importantes, incluyendo las psicológicas. No obstante, de manera errática señalan que las mujeres son las más propensas a ser celosas. Debido a que en ellas se desarrollan todos los síndromes de una enfermedad patológica.

Dejar de ser celosa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las emociones en la estructura de los celos

Cuando experimentamos la sintonía, la fusión, el acercamiento y existe una relación estimulante. Entonces, la emoción será un factor cognitivo para asumir como propio al sujeto. Desde allí, que desarrollaremos conductas que reaccionarán de manera racional. O bien, irracionalmente según los estados emocionales a las que estemos expuestos. Estos producirán sus efectos, que pueden ser psicológicos. También, fisiológicos afectando la eficiencia intelectual, timidez, agresividad, ira, fatiga mental etc. Alterando las relaciones interpersonales. Agregándosele el factor  de la herencia social que se trasmite a través de la familia y su estructura. Esta última, una de las columnas en la construcción y mantenimiento de esa pareja.

Las emociones son todos aquellos sentimientos o estados mentales que manifiestan nuestro ánimo y sentir interior. Ellas nos impulsan a actuar desde la conducta. Algunas emociones más básicas como la ira, el resentimiento, el ultraje, la hostilidad. Asimismo, la tristeza, la melancolía, el pesimismo, la depresión, el temor, la ansiedad, la desesperación, el miedo, la inquietud. Todas estas implicadas en la experimentación de los celos. Estos últimos, no son más que una forma de ira y rabia que se mezclan con tristeza y temor. Para reconocer estas emociones y afrontarlas. Por eso, para dejar de ser celosa se requiere conocer los mecanismos psicológicos. Manejándonos de manera inteligente en una relación equilibrada. Buscando los sentimientos, la razón de los celos tratando de entender las causas. Asumiendo mayor responsabilidad y prestando atención a las señales verdaderas por la que estamos cuestionando la relación. Por ejemplo, la infidelidad y la promiscuidad sexual.

Una visión errada que justifica los celos

La formación de roles femeninos estereotipados. Basados en hechos o prejuicios sociales que deterioran el desarrollo personal del individuo. Adoptando conductas de sumisión contradictorias para su autorrealización. Pero, fáciles de tolerar mientras la persona no alcance madurez emocional. Desconociendo las reglas que se implican en la relación de pareja. Manteniendo el carácter femenino la debilidad, lo coquetería, la incapacidad de administrar el dinero. La volubilidad de carácter, excitable emocionalmente.  A esto se contrapone el estereotipo del sexo masculino que asumirán conductas agresivas,  posesivas, poseedores del control económico.  Fuerte físicamente, poco interesado en el orden, fanfarrón y sexualmente activo. Lo que despliega en un sinnúmero de infidelidades. Es decir, a la mujer se le permite ser celosa, no controlar sus emociones. En la medida en que su actitud sea pasiva ante la vida.

Dejar de ser celosa

Para una mujer, dejar de ser celosa no es cosa fácil. Bajo los esquemas sociales que ya señalamos y que así lo predeterminan. Se requiere que la mujer adopte la plena responsabilidad de su vida. Aun cuando la comparta en pareja. Desde el punto de vista psicosexual y psicosocial, rompiendo las ataduras de la dependencia emocional. Igual que del conflicto, siempre presente por la interrelación económica basada en una relación de superioridad del hombre. Donde la mujer se encuentra en niveles de inferioridad en casi todas las facetas de la vida en común. Pues, no estamos preparadas para afrontar las consecuencias con medios propios.

Esta idea persiste a pesar del desarrollo del trabajo femenino en todas las áreas de la sociedad. Pese a que de alguna manera ha colocado a las mujeres en un plano de igualdad. Enriqueciendo la posibilidad de una mayor comprensión y entendimiento entre el hombre y la mujer.

Se debe dejar de ser celosa controlando las emociones. Aunque sea evidente que la pareja esté participando en una acción de infidelidad. Ya que, las emociones negativas, agresivas, debilitan el organismo. Por ejemplo, el pánico y la ansiedad elevan la presión sanguínea.

Superar la depresión manifiesta en los estados de celos reales o infundados por algún trastorno de inseguridad o baja autoestima. Es necesaria, sea porque acudamos a médicos especialistas. O bien, internalizando la necesidad personal de romper con la situación. O bien, asumiendo conductas de autodefensa propiciando y valorando la autoestima.

La comunicación es necesaria para dejar de ser celosa. Conversemos y compartamos en pareja. Eso, nos ayudará a señalar los parámetros reales del conflicto. Aun cuando en la pareja asumamos la actitud del bloqueo emocional para no entrar en la discusión. Sin embargo, no debemos evadir los conflictos o situaciones. Mucho menos, sus causas y consecuencias.

Dejar de ser celosa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las lecciones de la vida

Indudablemente que cometemos errores, equivocarse, asumir conductas equivocadas son parte de la vida. Así, como son los conflictos que están presentes en la convivencia de pareja. En  todas sus circunstancias. Incluso pueden establecerse como reacciones emocionales. En un hecho particular o irreal como los celos que bien podemos padecer de forma natural. Pero, que cuando se convierten en un temor irracional, en preocupación constante. Entonces, es una necesidad trabajar para dejar de ser celosa. Debemos afrontar con la mayor responsabilidad. Controlando las primeras emociones que surgen de ira y tristeza.

Muchas veces, cuando cuidamos la pareja de algo o de alguien. Es porque de hecho ya hemos confirmado mediante la percepción. Lo que llamamos el sexto sentido. Es decir, situaciones relacionadas con ella.  Aún más, podemos decir que generalmente no nos equivocamos. Porque esa misma persona nos dará las señales si prestamos atención. Todo esto al menos que suframos de un estado patológico en donde en cada movimiento veamos un oponente, un enemigo. No obstante, el mantenimiento de ideas delirantes sobre el comportamiento de la pareja. Al mismo tiempo, el hecho de que realicemos o mantengamos actos compulsivos. Lamentablemente, pueden llegar a desencadenar con el tiempo el rompimiento de la pareja. Simultáneamente, con aparición de enfermedades emocionales profundas. Aquí, es necesario que equilibremos las emociones. Asumiendo los errores cometidos y las experiencias pasadas. Sabiendo que los seres humanos no son posesiones, ni de unos, ni de otros.

Por lo tanto, las posibles incomprensiones, dudas y temores deben vencerse para dejar de ser celosa.

Otro elemento es la envidia

Ese sentimiento de pesar por no tener lo que otro tiene y que desearíamos tener. El mismo, que acongoja a algunas personas. Lo que en el plano amoroso lleva a desear la pareja ajena. Se plantea en los caracteres enfermizos que buscan la necesidad de destruir. De intermediar en este caso. En la relación, terceras personas con el solo afán de acabar con la felicidad de los demás. Llevando su resentimiento y desagrado a desarrollar acciones para terminar con la pareja que desearon y no tuvieron. Teniendo como motivo su envidia. Para ello, tratan de destruir por los medios que sea. Por ejemplo, se valen de mentiras, manipulación, falseamiento de la realidad para lograr sus objetivos. Entonces, debemos estar prevenidas contra este sentimiento que va contra la pareja. Por lo general, no dejará nada positivo.

Algunas herramientas emocionales

  • La esperanza es un sentimiento que reafirma la motivación. A su vez, estimula para lograr solventar los conflictos. No cede a la ansiedad y a la depresión. Al contrario, fortalece la voluntad, determina los medios para buscar y alcanzar los objetivos.
  • El optimismo es necesario para dejar de ser celosa. Por lo que debemos cultivar la esperanza. De allí, tener grandes expectativas debe prevalecer. A pesar de las frustraciones y el agotamiento que causan los temores y angustias.
  • Para enfrentar la ira, no debemos reprimirla. Debemos dejarlas salir utilizando diversas herramientas para confrontarla con sabiduría. Entre ellas, realizar ejercicios físicos, correr, gritar y hasta romper objetos, etc. Esta práctica se puede realizar metodológicamente con la única intención de sacar afuera esos sentimientos de burla y opresión.
  • Derrotar la ansiedad. No debemos girar permanentemente en torno al problema. Ya que, de nada estar preocupándose y planteándose las más absurdas situaciones. Entonces, es vital alimentar la autoestima. Para no estar una y otra vez rondando los absurdos. Ni escudriñando los hechos hasta la saciedad sin hallar salida. Lo que es indispensable, para poder dejar de ser celosa. En vez de ello utilicemos la vigilancia para detectar un peligro potencial en las relaciones.
  • No permitamos que las preocupaciones y el temor controlen nuestra vida.
  • Cultivemos el buen humor. Esto fortalecerá la capacidad de pensar haciéndose más fácil encontrar soluciones a los conflictos. Asimismo, el buen humor nos lleva las personas a ser comunicativas. A su vez, positivas manteniendo la confianza en la resolución de los problemas.
  • Más aun la risa, la alegría, la fe y la esperanza pueden lograr una convivencia sana.
  • Dejar de ser celosa requiere autoestima, seguridad, confianza mutua. Sentirnos dueña de nuestros propios actos. Rompiendo los esquemas sociales de la sumisión y la preponderancia del hombre.

La autoestima

Dejar de ser celosa, requiere en primer lugar una autoestima que valore las capacidades y reconozca los defectos personales. Tomando como base el relacionamiento que mantenemos. También, la autoestima hace una valoración de la personalidad para impulsarnos a conseguir las metas propuestas. Manteniendo una visión real de las debilidades y fortalezas teniendo confianza en nosotros mismos. En las cosas que hacemos y encontrando satisfacción en todo ello. Asimismo, la autoestima convive con los errores, ellos son importantes para aprender, crecer y acumular experiencias.  Tan necesarias para mantener  seguridad y confianza en todo lo que realizamos y estar satisfechas de nuestra vida. Procuremos mantener la mente abierta a los razonamientos, evitando la sobrevaloración de los acontecimientos. Tratando de analizar sin prejuicios ni valoraciones morales los hechos por los cuales estamos celosas.

La autoestima también se apoya en el pensamiento positivo. A pesar del dolor, las preocupaciones y los desengaños, la autoestima nos hace ser optimistas. No niega los obstáculos ni las frustraciones vividas. Al igual que no transfiere la responsabilidad de los hechos solo a la pareja. Sino que lo asume revisando también sus acciones y posibilidades. Reafirmando la capacidad de  reflexionar. E incorporar la experiencia de la comprensión del dolor para transformarlo. En la autoestima se valora el reconocimiento de quienes somos. Procesando las emociones, el sentimiento y la capacidad de pensar. También, provee de comprensión de las actitudes ajenas y las nuestras para allanar las circunstancias. Así, entender que la confianza es un basamento vital para el autocontrol y conocimiento de la situación.

 

 

 

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