Las relaciones intermitentes son una tortura

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Desde siempre, las relaciones intermitentes son una tortura. Por el mismo hecho de interferir con la estabilidad emocional que toda pareja reclama. Asimismo, la naturaleza del ser humano es la de ser social. Por lo que relacionarnos y compartir en pareja es una necesidad. Sobre todo en aquellas etapas de la vida donde hemos alcanzado la madurez necesaria. Es decir, convivir con otra persona y relacionarnos íntimamente nos llena la existencia.

Nuestra salud física, mental y emocional es definida en gran parte por nuestras relaciones sentimentales. Incluso más de lo que pensamos. Aunque a veces no le demos tanta importancia. Indudablemente, la vida bien acompañada se vive y se disfruta mejor. Claro está, que la soledad no es buena consejera de pareja.

Las relaciones intermitentes son una tortura por el simple hecho de que van y vienen. Pero no se terminan de definir. Lo que hace que tengan carácter inestable. Creando inseguridad en cada uno de los miembros de la pareja. Entre otras emociones y sentimientos no muy positivos que se van albergando. Muchas veces hasta de manera inconsciente. Pero que van afectando nuestra vida diaria progresivamente. Generándonos consecuencias o cicatrices emocionales que pueden incluso pasar desapercibidas.

Algo intermitente es aquello que se interrumpe y luego prosigue. Es decir, las relaciones intermitentes son una tortura por el simple hecho de ser irregulares. En cuanto al tiempo en que se desenvuelven. Generalmente, son impredecibles. Ya que, siguen su curso y de pronto se suspenden. Pero más adelante se reanudan. Por lo que se caracterizan en no ser constantes. Asimismo, las relaciones intermitentes suelen verse interrumpidas por peleas o situaciones denigrantes que provocan las rupturas de la relación. Creándose un círculo vicioso donde los acontecimientos se van haciendo repetitivos unas y otras vez. Lo que las hace relaciones no saludables.

Las relaciones intermitentes son una tortura emocional

Este tipo de relaciones suelen crear dependencia entre los miembros que conforman la pareja. Haciendo que termine la relación entre impases. Dándole nuevamente inicio en un supuesto partir desde cero. Tratando de obviar lo previamente vivido. Pero esto va acarreando consecuencias. Fundamentalmente de tipo emocional. Acumulando cargas y frustraciones. Afectando la salud sentimental y el equilibrio emocional de la pareja. Sin embargo, hoy en día las relaciones intermitentes se presentan con mucha frecuencia en nuestra sociedad. Denotando la existencia de síndromes de dependencia emocional en una o ambas personas integrantes de la pareja.

Las relaciones intermitentes

Además, otra particularidad de las relaciones intermitentes es que suelen perpetuarse en el tiempo. Es decir, son relaciones de pareja que duran años yendo y viniendo. Lo que contribuye a no dar por concluida la relación por completo nunca. Sino que encuentran constantemente la excusa de darse nuevas oportunidades una y otra vez. Generalmente, porque no hay aceptación de dar por terminada la relación. A pesar de que esta se haya podido tornar patológica. Principalmente, porque no se concibe la idea de hacer la vida sin la otra persona. Haciendo un ciclo repetitivo de nunca acabar. Por todo ello, las relaciones intermitentes son una tortura siempre. Acompañándose de muchos sentimientos encontrados, ansiedad, depresión y otros que restan tranquilidad psico emocional.

Emociones sin canalizar adecuadamente

Uno de los problemas más importantes que revisten las relaciones intermitentes es acumulación de emociones que no terminamos de saldar. Porque nos sometemos constantemente a un presunto duelo que no termina de pasar. Al mismo tiempo, que crea la expectativa de la alegría de una nueva etapa. Pero, tampoco se termina de establecer con éxito. Entonces, se acrecienta la inestabilidad en la relación. A pesar de que se perpetúa en el tiempo un ciclo, yendo y viniendo. Lo hace siempre con la amenaza y la angustia de que volvamos a terminar. O bien, a comenzar. En definitiva, se establece una especie de círculo vicioso.

Las relaciones intermitentes son una tortura porque denotan un desequilibrio emocional característico. Ya que, la vida tiene ciclos. Y estas se convierten en ciclos que no se terminan de cerrar. Ya sea, por falta de aceptación. O bien, porque estamos inmersos ya en un permanente proceso patológico que hemos asumido muchas veces como normal. A la hora de relacionarnos íntima y sentimentalmente. Razón por la cual debemos reflexionar sobre lo que nos beneficia emocionalmente. Y lo que no. Aprendiendo a hacer frente al inicio de relaciones sanas. Al mismo tiempo, que asumamos con madurez los duelos por los que atravesamos en la vida. Cerrándolos por completo. Para permitirnos formar parte de la cinética de la vida. De manera equilibrada. Permitiéndonos crecer como personas y como seres de relación constante.

Cuando alguien ama con inmadurez. Entonces, no percibe recíprocamente el amor de su pareja. Tanto, que con frecuencia le cueste establecer una relación con vínculos amorosos. Entonces, pueden surgir las relaciones intermitentes más torturadoras de sentimientos humanos. Incluso, albergando dentro de sí algún tipo de marcas emocionales o resentimientos. Lo que puede conducirnos de manera consciente o inconsciente a constante insatisfacción.

Sentimientos negativos y las relaciones intermitentes entre pareja

Muchas veces, las relaciones intermitentes son producto de la interacción sentimental de personas que no son lo suficientemente maduras para amar. Lo que trae como resultados una serie de expectativas que se ven truncadas en el tiempo. Debido, posiblemente a que el ego se hace manifiesto de forma insatisfecha. Además, como centro principal de la atención de sí mismo. Sin tomar en cuenta a la pareja como un todo que se complementa. Por lo que en realidad no se establece el verdadero amor. Sino que suele servirse de los sentimientos mal canalizados de uno u otro miembro de la pareja. Exponiéndonos al peligro de que uno de los miembros de la pareja sea utilizado por el otro. Tanto para motivaciones o finalidades que se van alejando cada vez de lo que es el afecto verdadero. Con lo cual, es importante que aprendamos a reconocer cuando una relación es saludable.

En tal sentido, es importante  que superemos nuestros rencores y dificultades. Para poder establecer una pareja emocionalmente sana. Al mismo tiempo, que nos llene, gratifique y nos sirva para brindarnos mutuo amor. Basándonos siempre en valores fundamentales como el respeto. Asimismo, que podamos superar cualquier odio u otros sentimientos negativos que nos ocasiones frustración. Representando una amenaza muy nociva para nuestra práctica amorosa cotidiana. La cual, debe ser preferiblemente indulgente y benevolente. Además, desinteresada y con elevada capacidad de comprensión. Tanto para nosotros mismos como para nuestra pareja. Por lo que una de las características principales que necesitamos es que aprendamos a perdonar.  Respetándonos y acompañándonos con incondicionalidad en el camino de la vida. Sabiendo siempre que solo el amor tiene la capacidad de acabar con cualquier clase de odio. Por lo que todos los caminos deben llevarnos al amor. Ya que, este es igual a compartir.

Los mejores consejos para que establezcamos relaciones amorosas sanas

Lo más recomendable de las relaciones intermitentes es no tenerlas. Pues, se es o no se es. Al mismo tiempo, que debemos saber pasar las páginas en nuestra vida. Siempre que nos sea necesario. Para aprender a soltar y empezar de nuevo. Pero realmente de nuevo sin engancharnos siempre a la misma relación. Aunque estemos conscientes de que es intermitentemente insalubre para nuestra salud emocional. Ya que, una relación de pareja debe ser sana. Por lo que debe llenarnos es de energía vital. Cargándonos de afecto y reciprocidad mutua. Como una manera de hacer la paz dentro de nosotros mismos. Y extendiéndola a nuestra pareja de una manera armoniosa. Por lo que una relación amorosa sana y perdurable debe ser nuestro norte. Principalmente porque representa nuestra estabilidad sentimental. Y nuestro bienestar en casi todos los aspectos de nuestra vida. Porque además, es un pilar estructural de nuestra autoestima.

Las relaciones intermitentes

Por ello, unos de los mejores consejos para que tengamos éxito. No solo con nuestra relación de pareja. Sino, en general en todas nuestras relaciones de socialización, son los siguientes:

1. Cultivemos amorosos pensamientos

Evitando otros pensamientos que nos causen resentimientos, odio o impulsos de venganza. Ya que, debemos comprender que así como pensamos; así mismo seremos. Puesto que todo pensamiento tiene la tendencia a convertirse en acto.

2. Seamos diligentes con nosotros mismos

Procurando también serlo con nuestra pareja. Porque nos permite que rectifiquemos y corrijamos lo necesario. De manera cotidiana. Sin acumular traumas y frustraciones. Poniendo en la superficie lo mejor, siempre con optimismo. Teniendo claro un permanente dar y recibir. Expresando siempre el amor mutuo constantemente.

3. Practiquemos atendernos, cuidarnos y desarrollarnos con ánimo

Si nos esforzamos correctamente en ello, cultivaremos lo mejor de nosotros como personas. Al mismo tiempo, que contribuiremos al crecimiento de nuestra pareja. Sobrellevando así, la vida en común. Estimulando el autoestima de ambos y haciendo un verdadero equipo. Lo que influye positivamente. Previniendo las situaciones intermitentes en nuestra relación afectiva.

4. Debemos deleitarnos con la nobles emociones

Nuestras emociones positivas son las mejores. Estas son como el aroma del mejor perfume que podamos llevar sobre nosotros. Ya que, nos ayudan desde el punto de vista orgánico, mental y emocional. Lo que se transmite mutuamente entre ambos integrantes de la pareja. Contribuyendo al aprendizaje mutuo y al crecimiento de la relación. Representando así una de las mejores formas de prevenir el establecimiento de las relaciones intermitentes; que terminan siendo una tortura por el desequilibrio que significan de manera integral en nuestras vidas. Asimismo, cultivar en nuestro interior y en nuestra relación las mejores emociones; hace que evitemos hacer y hacernos daño. Acumulando frustraciones y pensamientos tóxicos en nuestra mente. Porque a la larga son importantes determinantes. Incluso, para que sin querer establezcamos las relaciones intermitentes en nuestra vida sentimental.

5. Aprendamos a superar & las relaciones intermitentes

Uno de los aspectos que influyen en que tengamos afinidad por las relaciones intermitentes son los apegos. Sobre todo, porque suelen ser injustificados, mezquinos y hasta tontos. Aunque muchas veces ni siquiera seamos conscientes de ello. Indudablemente, nuestra manera de ser, ver y asumir la vida. Directamente incide sobre la forma en que nos relacionamos. No solo como pareja. Sino en todos los ámbitos de nuestra vida diaria con las demás personas. Por ello, el hecho de ser más desprendidos y generosos puede ayudarnos a crecer interiormente. Al mismo tiempo, que nos proporciona argumentos para relacionarnos mejor. Estructurándonos y haciéndonos crecer más como seres humanos.

Cuando aprendemos a superar y a soltar todo aquello que nos va ocurriendo en la vida. También, estamos aprendiendo a evolucionar. Aprendiendo a manejar con inteligencia emocional las situaciones que se nos presenten sin engancharnos. Por un lado, nos orienta a tener valores fundamentales como principios en nuestra vida. Los cuales aplicados en nuestra experiencia de pareja, seguramente nos conducirán al éxito. Y no a limitarnos o condenarnos a las relaciones intermitentes torturadoras. Porque al contrario nos proporcionan autocontrol. Brindándonos salud física, salud mental, paz interior y óptimas relaciones con nuestra pareja. Contribuyendo a que entablemos relaciones de amor sincero con madurez. Donde se hace norma la cooperación y la constante búsqueda de felicidad.

Si sabemos superar adecuada y sanamente. Entonces, no tendremos tiempo para desanimarnos ante los fracasos. Tampoco de culparnos ni de caer en estados neuróticos. Porque, simplemente nuestro norte está bien establecido en una relación saludable de pareja.

 

 

 

 

 

 

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