Cómo entender a los hombres 

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Todas las mujeres nos hemos preguntado alguna vez cómo entender a los hombres. Y es que, la convivencia entre hombres y mujeres va más allá de las relaciones de pareja. Diariamente convivimos en el ámbito laboral, en la escuela o en el hogar. Para las mujeres resulta difícil comprender algunas conductas de los hombres, sean sus hijos, esposos, amigos y hasta hermanos. Algunas veces, nos pareciera que puede haber un patrón de conducta determinado para ellos, que nos diferencia y hasta nos incomoda. Hacer un esfuerzo por entender a los hombres significa nuestro interés por relaciones más sanas y duraderas.

En primer lugar, para conseguir entender las conductas, debemos dejar de centrarnos en la persona. Evitar las generalidades es el primer paso para comprender a un hombre. Luego, pasamos a las conductas que no entendemos en particular. De esta forma, será mucho más fácil para nosotras desentrañar el misterio de por qué los hombres son como son. Sencillos pasos nos ayudarán a relacionarnos de manera saludable y tener más felicidad.

  • Borremos los mitos.
  • Generemos empatía.
  • Comprendamos sus emociones.
  • Concentrémonos en la conducta y no la persona.
  • Aceptemos las diferencias.

Entender a los hombres como a todas las personas

Las relaciones humanas son complejas, entre personas del mismo género o del sexo opuesto. Por afinidad, la tendencia es a que los hombres y las mujeres se reúnan entre sí para compartir sus intereses. Pero, cuando nos vamos a relacionar con personas del género opuesto, sentimos la complejidad. Esto se debe a que nos enseñan que tenernos intereses distintos y a veces irreconciliables. Obviamente, cuando no coincidimos con una persona en cuanto a los principios más elementales, se dificulta la relación.

Es así que para entender a los hombres, tenemos que verlos como seres humanos, igual a nosotras. Nada más alejado de la realidad que pintarnos de planetas distintos, todos somos humanos del mismo planeta. Al comprender esto, podemos generar empatía y tratar de reconocer los motivos del otro.

Entender a los hombres

Algunas conductas vienen de la formación, otras de la propia personalidad. Indistintamente de ser hombre o mujer hay personas de detalle y personas ocupadas de la globalidad. Así, para alguien de detalle es importante el aniversario, mientras que una persona de globalidad esta fecha pasa por alto.

No obstante, hay características que podemos generalizar en hombres y mujeres. Por ejemplo, la mayoría de las mujeres son de detalle, mientras la mayoría de hombres les interesa el todo. Sabiendo y reconociendo estas diferencias, podemos tener mejores relaciones. De estas características, las más relevantes son:

  • Los hombres ven el todo más que los detalles.
  • Pueden comprender mejor si se explica de manera concreta.
  • Les gusta el reconocimiento particular.

Mitos sobre los hombres

Cuando conseguimos la tapa del inodoro arriba o sabemos de alguna infidelidad de un hombre, decimos que todos son iguales. Solemos etiquetar a los hombres en una serie de conductas que no siempre corresponden a todos. Esto hace que sea aún más difícil entenderlos, porque muchos terminan actuando según lo esperado, incluso sin desearlo. Para entender a los hombres, tenemos entonces que derribar esos falsos mitos y asumir que cada uno es único.

  • 1er Mito. Todos los hombres son insensibles. Desde pequeños se les atribuye al hombre que no llora y que no muestre sus sentimientos. Pero esto sólo es un condicionamiento social, pues es obvio que los hombres sienten con intensidad. De allí, que un hombre sí comprende nuestros sentimientos y tiene también los suyos propios. La realidad de este mito es que los hombres expresan sus sentimientos de manera diferente.
  • 2do Mito. Todos quieren sexo todo el tiempo. Si bien es cierto que el sexo es importante en la vida de un hombre, no lo es todo. Para los hombres es vital sentir su virilidad, esto reafirma que son hombres. Sin embargo, la vida no gira en torno al sexo. Cuando un hombre realiza su trabajo de forma apasionada o está ocupado en otra cosa, no piensa en sexo. Lo que sí es cierto de este mito es que los hombres son visuales y mirar los excita. Por eso, cuando están con la mujer que ven guapa, que les gusta quieren tener sexo. Ahora bien, esto no significa que sólo quieran tener sexo o que no valoren el resto de las características de la mujer. Creer que los hombres piensan sólo en sexo, los transforma en un ser dependiente y no es así.

Las emociones en los hombres

Solemos afirmar que los hombres son insensibles y no hay nada más alejado de la realidad que esa aseveración. La sociedad condiciona al hombre a no expresar sus sentimientos. Eso, los va convirtiendo en especies de analfabetas emocionales que muchas veces no saben si quiera identificar el sentimiento. Para entender a los hombres en su emocionalidad debemos ser muy observadoras. Ya hemos dicho que no todos los hombres son iguales, por eso primero debemos entender al hombre que nos interesa. Si nos fijamos en su conducta cotidiana de felicidad y de alegría, podremos identificar más fácil cuando se siente diferente.

Al reconocer la forma de expresión de la emociones del hombre, podemos apoyarle desde el respeto. Muchos hombres ante la tristeza o la rabia, tienden a aislarse y procuran estar en soledad. Esta reacción es válida y debemos respetarla, siempre que sea útil a su expresión. Si este aislamiento es excesivo es importante que nos acerquemos y ayudemos al hombre a vivir su emoción.

Si pretendemos comprender las emociones de los hombres, debemos hacerlo desde el respeto. Permitir que su expresión sea auténtica. No podemos esperar que un hombre rompa en llanto frente a sus amigos. Tampoco que grite de la emoción frente a las mismas cosas que nosotras. Debemos dejar de esperar que el hombre nos cuente su emoción y la viva compartida con nosotras. Nuestra participación debe ser intentando reconocer qué le ocurre sin invadirle.

Entender a los hombres y su ego

El hombre, en nuestra sociedad está formado como el jefe del hogar, el gran proveedor. Sobre el hombre se recargan históricamente las labores más importantes. Y en parte la naturaleza le ha otorgado desde siempre ese papel de encargarse de la protección de su pareja, de su familia y podemos verlo en las especies animales. De allí que los hombres contribuyan a alimentar un poco su ego, también desde siempre. Para los hombres es vital sentirse importantes, saber que son un pilar en el ambiente en el que se desempeñan. No quiere decir que la mujer no tenga roles relevantes, sino que el reconocimiento es más atomizado. Para los hombres es importante el reconocimiento directo, saber que hicieron lo correcto, que son capaces, que son fuertes e inteligentes.

Una de las principales diferencias entre hombres y mujeres radica en este aspecto. Lo que para una mujer ha sido parte de la vida normal, para el hombre requiere un reconocimiento. Por ejemplo, cuando un hombre ha lavado los trastos, requiere ser reconocido. No entendamos este reconocimiento como una burla o como un gesto hipócrita.

En ocasiones, los hombres buscan agradarnos, haciendo alguna tarea particular. Esto es un gesto genuino, que lejos de merecer burla o sarcasmo, requiere reconocimiento. Un agradecimiento genuino por una labor bien realizada.

Las prioridades en los hombres

Lo más importante para los hombres no es lo más importante para las mujeres. Aunque no podamos generalizar en cuanto a las prioridades que tengan todos los hombres, sí hay patrones que podemos establecer. Los gustos o preferencias masculinas y femeninas no son exclusivas, a parte no definen la personalidad. Sin embargo, establecer cuáles son las prioridades nos ayudará a entender a los hombres.

Para entender esta faceta de los hombres y tener una relación perdurable es importante:

  • Reconocer las prioridades individuales.
  • Establecer las prioridades conjuntas.
  • Reconocer cuáles prioridades pueden ser compartidas.

Una vez que sabemos las preferencias del hombre, podemos compartirlas o simplemente fijar los espacios de cada uno. Podemos compartir un programa deportivo o una conversación sobre el trabajo, así además conoceremos mejor a nuestro hombre.En el ejercicio de los gustos de cada uno es vital el respeto a la individualidad. Ceder el espacio y permitirle tener su momento masculino sin intervenciones da señal de confianza y de respeto. Entender a los hombres, significa respetar sus espacios de privacidad y comprender que estos son la reafirmación de su masculinidad.

Qué les podemos pedir a los hombres

Cuando logramos entender a los hombres, sabemos hasta donde podemos pedirles. Sabemos cuánto son capaces de dar. Aunque cada uno es único y tiene su propia forma de ser, en general hay actividades que nunca harán.

Entender a los hombres

  • Los hombres no son multitarea. Si quieres que un hombre haga algo, dilo claramente, pídelo de manera directa. Y aún más importante, pide una cosa a la vez. Los hombres no podrán realizar más de una cosa en simultáneo.
  • No están pensando en otra cosa. A veces pensamos por las otras personas y frecuentemente por los hombres. Asumimos que cuando dicen algo es porque quieren expresar otra, y no es así. El lenguaje del hombre es básico, lo que dicen es justo lo que quieren decir.
  • Debemos darles su tiempo. Para los hombres no todo es inmediato. Si deseas cambiar la bombilla, no lo pidas justo en el instante que lo necesitas. Cada actividad que el hombre realizará, será en el momento que considere pertinente. Para cada tarea hay una cantidad de herramientas que reunir y un espacio temporal que para los hombres las reparaciones del hogar no son una urgencia de atención inmediata.

Si no puedes entender a tu hombre, simplemente déjalo ser…

La preocupación por entender a los hombres surge para poder tener relaciones duraderas. Muchas veces por no entender la naturaleza masculina cometemos errores que suelen ser básicos en la relación. Esto es, por ejemplo, la realización de las tareas que debería realizar él.

Es cierto que a los hombres les atrae una mujer guapa, sexy, inteligente, pensante, interdependiente con sus propios logros personales. Que la seguridad y la estima de la mujer son atrayentes para los caballeros. Pero, cuando la mujer se muestra autosuficiente y no requiere del hombre para nada, entonces pierde dicho atractivo. La vida en pareja consiste en convivir y compartir las metas, los proyectos y también en hacerse interdependientes. El hombre requiere ser necesitado para algo más que para el sexo. La mujer a su vez debe proporcionarle al hombre más que sexo. Por eso, una mujer con metas propias y actividades propias representa una gran compañera. Pero, si la mujer se hace autosuficiente entonces el hombre pasa a ser un objeto de realización sexual.

Nuestro hombre es único y siempre es especial

Muchas veces, no logramos entender a los hombres, porque asumimos todos sus roles. Entonces los hombres se hacen objetos sin utilidad, un acompañante sin sentido. De allí, derivan actitudes desagradables como la dejadez e incluso el olvido como compañero sexual. Este tema, toca por mucho, el ego masculino, llegando a afectar hasta su virilidad. Esta situación suele presentarse también porque los tiempos para los hombres son distintos. Lo que para una mujer tiene sentido de inmediatez, puede hacerse esperar por parte de los hombres.

Si no logramos entender a los hombres, no nos hagamos masculinas. Seamos flexibles en cuanto a los tiempos, hagámosles ver que no son imprescindibles pero tampoco innecesarios. Ciertamente, son muy necesarios en nuestras vidas, con razón Dios y la naturaleza los crearon con su rol a cumplir. Reconozcamos con madurez y seriedad lo importante que es nuestro hombre para nosotras. Y aprendamos a cuidarlo, comprendiéndolo, respetándolo, haciendo que esos sentimientos sentimientos sean mutuos. Sin invadirnos los espacios y sobre todo dejándolo ser siempre él mismo, auténtico y con su propia iniciativa. Así lo disfrutaremos intensamente con todo lo que tenga para dar.

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