Cómo se produce una erección

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Saber cómo se produce una erección es conocer un mecanismo fisiológico natural que define una parte vital del hombre. Asimismo, el pene, como órgano sexual masculino, es el más complejo y aún así admirado por el hombre. En la sociedad occidental este órgano parece ser el centro de la vida masculina. Desde el nacimiento de un niño, su pene y testículos, en tanto forma y tamaño cobran importancia. Entre otras cosas, porque su forma sobre saliente y su capacidad de erección le otorgan versatilidad y vistosidad. El buen funcionamiento del pene afecta la vida masculina, en tanto representa su virilidad. A tal punto, que quienes algunas veces un pene muy pequeño o la falta de testículos disminuye la hombría. Históricamente, quienes han sido castrados o tienen un pene de tamaño por debajo del promedio, se han considerado incluso homosexuales.

Para cada hombre es importante, que su pene cumpla con los estándares que la sociedad admite como normales. Lo que significa:

  • Tener un tamaño adecuado.
  • Las mejores erecciones.

En consecuencia, si un pene se encuentra por debajo de la media en estos aspectos, afecta la salud general del hombre. De manera que, el pene tiene una relevancia para determinar enfermedades psicológicas y eventualmente fisiológicas. El tamaño del pene, es resultado de la genética, dada por el lugar donde nacemos o por nuestros ancestros cercanos. Mientras tanto, las erecciones son un mecanismo de mayor complejidad, ya que no tienen que ver con nuestra complexión.

Qué es una erección

La capacidad del pene de aumentarse de tamaño y mantener la rigidez por un tiempo determinado es conocida como erección. Cuando un pene está erecto, su tronco crece en tamaño y se mantiene rígido. Así mismo, el glande puede enrojecerse y sobresalir del prepucio. Durante una erección, el escroto también tiende a recogerse y los testículos se perciben más redondeados. Toda la piel que pareciera sobrante en un pene flácido, se tensa durante las erecciones. De esta manera, el pene crece en tamaño en cuanto a longitud y diámetro.

La erección es necesaria para llevar a cabo la penetración durante el sexo y la eyaculación. Si el pene no está completamente erecto, se dificulta su ingreso en la vagina. Y, no alcanza a estimular las paredes vaginales para causar excitación en la mujer. Por eso,  comúnmente se asocia al acto sexual. Pero, la erección es también una muestra del estado hormonal y físico de los hombres.

Una erección

Tipos de erecciones

En nuestra vida adulta, asociamos la erección con la apetencia sexual. Pero, este es un concepto alejado de la realidad, que nos hace obviar nuestra propia anatomía. Los hombres podemos tener una erección una vez que se ha formado nuestro pene dentro del útero materno. Quiere decir, que no son los impulsos sexuales  los únicos que nos llevan a esta reacción. Para reconocer que somos hombres sanos, es importante revisar la frecuencia y duración de nuestras erecciones desde nuestra infancia. Sabiendo diferenciar los tipos de erección que nos puede suceder.

  • Psicológica.
  • Sensitiva o por reflejos.
  • Nocturna.

Aunque las tres clases de erección ponen en marcha los mismos aspectos corporales, cada una tiene un origen diferente. De manera que, una erección nocturna no tiene que ver con estímulos recibidos del exterior, mientras las otras dos, sí. Las erecciones durante la noche, son un mecanismo propio del pene, que ocurre durante el sueño profundo. No dependen del placer o el deseo sexual y deben por tanto ocurrir desde la infancia hasta la vejez. La falta de estas, puede significar problemas de tipo sexual o fisiológico.

Las erecciones psicológicas son aquellas que implican la excitación de la mente. Nuestro cerebro recibe los estímulos excitantes y envía señales al pene para que este se excite. Estas, se conocen como voluntarias e involuntarias, de acuerdo al nivel de conciencia que tenemos ante el estímulo. Generalmente, podemos tener una erección al mirar una mujer guapa, aún sin ánimos sexuales. Así, sería una erección involuntaria. Mientras que, para que sea voluntaria debemos tener conciencia de los impulsos para tenerla. Por ejemplo, cuando vemos pornografía. Mientras tanto, una erección sensitiva, es la que responde a estímulos físicos. Cuando tocamos, bien sea el pene o zonas de excitación sexual.

Mecanismos involucrados en una erección

Aunque pareciera sólo incorporar al pene, las erecciones involucran una serie de mecanismos complejos del cuerpo humano. Debe haber perfecta sincronía entre todos los elementos para que se dé una erección. Pues, ante la falla de alguno de estos, pueden presentarse problemas eréctiles. Incluso, existen opiniones sobre las erecciones nocturnas como revisoras y establecedoras de este equilibrio. Los mecanismos que participan en la erección son diferentes elementos:

  • Bioquímicos – hormonales.
  • Celulares.
  • Nerviosos.
  • Psicológicos.
  • Neurovasculares.
  • Endocrinos.
  • Macroscópicos.

Para que se produzca una erección es necesario que tengamos la capacidad de producir las hormonas masculinas. Así como también, los químicos responsables de acompañar las señales nerviosas.

En cuanto a los elementos celulares y nerviosos, se trata de la interconexión de nuestro cuerpo. Cuando tenemos una erección, no sólo está en juego el pene. La compleja red celular y nerviosa a su alrededor tiene una gran importancia. Podemos generar una erección mediante caricias en la pelvis y mantenerla al estimular nervios cercanos a la columna toracolumbar. La parte baja de la espalda, cercana a los glúteos y en la parte trasera de la pelvis está llena de nervios. Estos, envían señales inmediatas para inducir la erección y la tumescencia del pene.

Las hormonas y bioquímica de la erección

Para que la erección se lleve a cabo, debe haber descargas hormonales apropiadas. Especialmente de la testosterona u hormona masculina. Esta, es segregada desde los testículos y guarda relación con el funcionamiento de la glándula pituitaria y suprarrenales.

La testosterona, entre otras cosas, es responsable del deseo sexual. Por lo tanto, se segrega en mayor cantidad ante impulsos psicológicos o físicos de índole erótico. De allí que si tenemos problemas en la producción de testosterona, podremos sufrir de disfunción eréctil. No porque participe de manera directa en la erección, es decir, no participa físicamente en la rigidez del pene. Más bien, la testosterona afecta los deseos de erección.

Otro elemento importante en la erección en el oxígeno. Los cuerpos cavernosos y esponjosos del pene tienen poca irrigación sanguínea. Por lo tanto, la presencia de oxígeno en la sangre del pene es disminuida. Cuando se produce una erección, la sangre ingresa al pene y oxigena la zona. De esta forma, reaccionan los diferentes gases hematológicos formando óxido nítrico. Este óxido, ayuda a la vasodilatación y por consiguiente a que tengamos buenas erecciones.

La psicología de una erección

Dentro de los elementos importantes para una erección, se encuentran los factores psicológicos. Puesto que cualquier erección se produce primero en el cerebro. No solamente porque en este se reciban las señales nerviosas para que se logre la erección. También porque la excitación tiene un factor mental. Cuando estamos estresados o tenemos problemas que afectan nuestra estabilidad emocional nos volvemos incapaces de tener una erección.

El cerebro prioriza nuestras necesidades y las ordena, dándoles primacía a las que son más importantes para preservar la vida. Es por eso que cuando estamos cansados, la necesidad de reposo y recuperación estará por encima de la reproductiva. En ese sentido, los impulsos eróticos serán bloqueados y no se producirá la erección. Lo mismo sucederá cuando atravesamos por situaciones de estrés, independiente de su índole.

Es importante destacar, que este elemento afecta incluso las erecciones nocturnas. Ya que las situaciones estresantes influyen en nuestro nivel de descanso durante el sueño. Por consiguiente, al no lograr etapas profundas de sueño, este tipo de erección deja de ocurrir.

Los elementos neurovasculares de una erección

Los factores más conocidos de las erecciones, son los neurovasculares. Estos, dan una explicación simplificada al complejo procesos que significa tener una erección. En virtud de estar asociados a la anatomía macroscópica del pene, son más fáciles de identificar. El pene tiene una red tubular venosa, entre las que cuenta con un cuerpo cavernoso que recorre todo su tronco. Junto a este cuerpo cavernoso se encuentra el cuerpo esponjoso. Estos, son una especie de tubos, encargados de la irrigación de sangre hacia el pene. Normalmente, se encuentran vacíos o con una circulación muy baja, pero al ser estimulados se llenan de sangre.

Al incrementarse el flujo sanguíneo, estos tubos incrementan su tamaño y causan la erección. Adicionalmente el cuerpo esponjoso, junto con otros mecanismos genera un bloqueo de salida de la sangre impidiendo que salga. Al quedarse toda la sangre dentro del cuerpo cavernoso, se produce la tumescencia del pene, que consiste en que se mantiene erecto. Estos son los efectos responsables de que podamos mantener una erección durante minutos. Luego, la sangre es liberada progresivamente, haciendo que el pene regrese al estado flácido.

Etapas de la erección

Una erección no es un acto automático de rigidez del pene. Esta, sucede de forma progresiva y por etapas que responden a cada uno de los estímulos que recibimos. En oportunidades, las erecciones pueden ser incompletas y no llegar a estados de rigidez o no mantenerlos. Por eso, es importante que reconozcamos las tres etapas principales:

  • Flacidez.
  • Tumescencia.
  • Rigidez.

Si vemos la erección de manera cíclica, el punto de partida y llegada es la flacidez. En esta fase, es cuando estamos dispuestos, abiertos a los estímulos internos y externos. Una vez recibidos y aceptados los estímulos arranca la fase de tumescencia. Durante esta, el pene incrementa su tamaño y se prepara para alcanzar la rigidez. Algunas ocasiones, se puede confundir el estado de tumescencia con la rigidez. Dado que desconocemos esta diferenciación, solemos pensar que se trata de un solo proceso con mayor o menor intensidad. Finalmente, en la etapa de rigidez, el pene se encuentra completamente erecto. Se reconoce porque el prepucio está totalmente estirado y el glande totalmente expuesto. En esta etapa se consigue mayor excitación sexual, y suele alcanzarse durante la penetración en momentos anteriores al orgasmo.

Una erección

Cómo cuidar las erecciones

Dada la extrema complejidad de este proceso de nuestro cuerpo, es importante que aprendamos cómo cuidar de su equilibrio. Cuando comprendamos lo más básico, podemos procurar medidas que permitan a nuestro organismo hacer lo demás. En ese sentido, algunas de las acciones que debemos hacer son:

  • Cuidar nuestra alimentación.
  • Llevar un estilo de vida equilibrado.
  • Procurar una vida sexual activa.

En cuanto a la alimentación, debemos buscar aquellos alimentos que promuevan el buen funcionamiento bioquímico requerido en una erección. A la vez que, debemos evitar aquellos que interfieren con su equilibrio. En ese sentido, alejarnos del tabaco, el alcohol, las drogas y los azúcares refinados son la respuesta lógica. Mientras que si queremos un solo alimento para nuestras erecciones, obtendremos la respuesta en las semillas crudas de calabaza.

Lo segundo, es procurar disminuir las situaciones estresantes, o en última instancia tener vías de recuperación del estrés. Esos mecanismos pueden incluir la meditación, la relajación o los deportes.

Finalmente, lo mejor para cuidar nuestras erecciones es procurar una vida sexual plena. Al igual que otros músculos, el pene debe ejercitarse. El cuerpo tiene la capacidad de aprender y de auto regenerarse. Por lo tanto, cada vez que se tiene una erección, el cuerpo se prepara y aprende para la siguiente.

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