Antidepresivos tricíclicos
Los antidepresivos tricíclicos son fármacos de uso en enfermedades que afectan la salud mental. En general, pasa que todos visitamos periódicamente a algún especialista. Pero, al psiquiatra acudimos sólo ante algún problema inminente. En la sociedad actual, es común encontrar personas con diferentes problemas psiquiátricos no diagnosticados. Uno de los síndromes más comunes, entre las enfermedades mentales es la depresión. Esta afección causa grandes cambios en la persona que la padece y puede ser ocasionada por sucesos detonantes.
La depresión se caracteriza por sumir a la persona en un estado de tristeza profunda. Dicha estado de ánimo comienza a dominar la vida del deprimido al punto de impedirle realizar sus actividades habituales. Puede ocurrir luego de una ruptura, duelo, despido o cualquier evento que implique un cambio negativo radical o violento. La mayoría de las veces, quienes están alrededor de una persona con depresión suelen no reconocer el problema. Invitan al deprimido a levantarse, a salir o a tomar la vida con alegría, sin notar que hay un problema orgánico.
La depresión y otros trastornos psicológicos pueden surgir por situaciones emocionales o de la personalidad. Sin embargo, todas estas afecciones tienen un mecanismo bioquímico y funcional en el cuerpo. Por lo tanto, afecta la secreción de sustancias y las funciones normales del organismo. De allí que, un problema emocional con raíz en una situación superable, pueda transformarse en un trastorno físico. Algunas de las manifestaciones físicas de los trastornos de la salud mental se pueden encontrar:
- Secreción excesiva o disminución de los niveles normales de diferentes hormonas.
- Disminución de sustancias protectoras de los receptores nerviosos o de neurotransmisores.
- Destrucción de receptores nerviosos específicos.
Por eso, al tratar los problemas de salud mental como la depresión se requieren de medicamentos que corrijan dichos problemas de manera directa. Suministrar las dosis de sustancias deficientes o inhibir la producción de las exageradas.
Tratamientos farmacológicos para la depresión
Los antidepresivos son los medicamentos comunes para tratar los estados de depresión. Pueden clasificarse en tricíclicos, inhibidores selectivos del neurotransmisor llamado serotonina o inhibidores de la monoaminooxidasa. Los tricíclicos son los primeros en ser utilizados para el tratamiento de la depresión. Sin embargo, por sus efectos secundarios, estos se han dejado de emplear.
La farmacocinética o incidencia farmacológica de los antidepresivos en el organismo no está orientada a erradicar el estado depresivo. Por eso, no pueden ser considerados como cura para estos trastornos. Estos medicamentos son más bien controladores de la enfermedad, produciendo estados nerviosos diferentes o evitando que los estados nerviosos depresivos aparezcan.

Entre los antidepresivos tricíclicos encontramos:
- Imipramina.
- Clomipramina.
- Doxepina.
Mecanismo de acción de los antidepresivos tricíclicos
La acción de estos medicamentos en el cuerpo, se basan en la inhibición de la recaptación de serotonina y dopamina. De esta manera se logra un incremento de la disponibilidad de estas hormonas en el cuerpo. Así que no se conduce a un estado de excitación nerviosa, pero sí se induce un estado de ánimo positivo.
La duración de las sustancias introducidas con estos antidepresivos puede variar de 8 a 80 horas según el ingerido. Por eso, sus efectos pueden comenzar a observarse a partir de 1 día. Siendo de esta forma los tipos de antidepresivos con resultados visibles en menor tiempo.
En este punto es importante resaltar que los antidepresivos no están diseñados para curar la enfermedad. Estos, simplemente modifican algunas de las respuestas fisiológicas del cuerpo ante un problema emocional o mental. Los medicamentos psiquiátricos, en particular los antidepresivos, actúan generando inhibiendo una respuesta natural del organismo en la producción hormonal. En este caso, la recaptación de serotonina. Así, el encéfalo siente mayor cantidad de esta hormona y eleva la sensación de tranquilidad. Por lo tanto, no se trata de una curación, sino de una manera de acallar los síntomas. De esta forma, podemos tener mayor atención a las verdaderas causas del problema y facilitar la curación. Es por ello que los antidepresivos forman parte de una ayuda química a la cura terapéutica.
Otros usos de los antidepresivos tricíclicos
Los antidepresivos tricíclicos fueron descubiertos en búsqueda de tratamientos para la psicosis. Sus acciones principales son muscarínico, antihistamínico y anticolinérgico. Por ello, pueden ser empleados en el tratamiento o coadyuvantes de otras afecciones.
Sus primeros usos fueron se dieron por su potencial antihistamínico. En virtud de eso, fueron usado como antialérgicos comunes. Ahora, su uso potencial se basa en su actividad anticolinérgica y muscarínica. De allí, que sean usados para tratar:
- Afecciones del tracto genito urinario, como la incontinencia urinaria.
- Estados alterados del sueño. Por su acción sedante, se emplean para corregir trastornos del sueño y son recomendados durante la noche.
- Contracción muscular. Esta opción se debe a que puede ser relajante muscular.
- Dolor oncológico o neuropático. En este caso, se usan dosis bajas para inducir relajación y sedación a la persona.
- Neuropatía diabética.
- Fibromialgia.
Cuándo se indican los antidepresivos
Aunque la depresión sea un problema común, la medicación para su tratamiento no es siempre lo más adecuado. Por lo tanto, siempre que vayamos a consumir este tipo de remedios debemos:
- Acudir al médico y esperar la prescripción.
- Consumir el medicamento en el horario y dosis que el médico haya indicado.
- Leer bien los prospectos antes del consumo de estos medicamentos y aclarar las dudas posibles con el médico.
El médico tratante indicará el consumo de estos medicamentos, de acuerdo a la historia clínica de la persona. Tomando en consideración la existencia de ciertos factores en el paciente como:
- Enfermedad Depresiva Mayor. El estado depresivo o de tristeza pronunciada debe ser prolongado, con 2 a 6 semanas de aparición.
- Trastornos por Ansiedad. Sea por ansiedad generalizada, crisis de pánico, fobias o trastornos obsesivos compulsivos.
- Trastorno de estrés postraumático. En este caso, se puede asociar a la enfermedad depresiva mayor
- Síndromes dolorosos neuropáticos u oncológicos.
Igualmente, el médico evaluará las condiciones de la persona en las cuales no se debe indicar estos medicamentos. Las enfermedades cardíacas como infarto o hipertensión son una causa para evitar los antidepresivos triciclicos. Otros estados en los que no se debe indicar estos medicamentos son en estados maníacos, embarazo o lactancia. En estos casos, el médico tendrá otra conducta ante el diagnóstico de las enfermedades tratables con antidepresivos triciclicos. Además, el médico puede indicar el incremento de las dosis gradualmente, según la afección a tratar y su gravedad.

Siempre que tomemos antidepresivos, se nos indicará alguna terapia psicológica. Pues como ya sabemos, estos forman parte de la curación en tanto disminuye la sintomatología. Nunca debemos consumir solos estos medicamentos o hacerlo durante largo tiempo.
Precauciones y contraindicaciones de los antidepresivos triciclicos
- Existe una larga lista de efectos secundarios producidos por los antidepresivos triciclicos. De hecho, su indicación en los últimos años ha disminuido, debido al riesgo asociado a esta medicación. Cuando tomamos remedios y, en especial antidepresivos debemos estar atentos a la aparición de síntomas posteriores. Al hacer lectura del prospecto y conversar con el médico tratante, conoceremos los posibles efectos colaterales que habrá en nuestro organismo. De esta forma podemos determinar si un determinado síntoma está asociado a nuestra enfermedad o a su tratamiento.
- Deben evitarse por completo cuando tenemos problemas cardíacos, por la actividad muscarínica de los antidepresivos tricíclicos. Estos medicamentos pueden producir una elevación de la contracción cardíaca o restringir dicho movimiento. Pueden acelerar o disminuir la acción muscular. De la misma manera, puede afectar los movimientos intestinales y estomacales, produciendo estreñimiento o nauseas.
- Pueden bloquear los impulsos nerviosos, por lo que debemos evitarlo si padecemos de otras condiciones como la epilepsia. Por su acción, también pueden disminuir la actividad cerebral, de allí que no sea recomendado en ancianos. Este efecto en particular puede causar la pérdida temporal o total de la memoria.
- La somnolencia y la fatiga, también son posibles efectos que se pueden presentar con el uso de esta droga. Por ello, durante su consumo debemos evitar las tareas que ameriten coordinación. Conducir o manejar maquinarias e incluso usar herramientas en el hogar representan un grave peligro durante esta medicación.
- Otro efecto colateral posible es el aumento de peso, derivado del elevado apetito por los carbohidratos. Este, si bien no es una consecuencia grave, es una de las causas más comunes por las que lo suspendemos. Al vernos con mayor peso, dejamos la droga sin consultar con el médico. Sobre todo durante el tratamiento de afecciones distintas a la depresión.
Consecuencias del abuso de antidepresivos
En definitiva, los antidepresivos triciclicos tienen una serie de daños colaterales, de gravedad. Su uso debe ser moderado y completamente vigilado por el médico tratante. La dosis debe ser estricta y obedecer a la gravedad de nuestra condición. Uno de los mayores peligros que tienen estos medicamentos es la cardiotoxicidad, es decir, pueden dañar el corazón. Por eso, tanto para consumirlos como para dejarlos, debemos atender las recomendaciones médicas.
Además, tenemos que conocer los síntomas que se presentan cuando excedemos la dosis. Esto, puede ocurrir por consumir mayor cantidad en una sola dosis o por adelanto de las horas. Pues, si aún no se ha sintetizado por el organismo, la siguiente toma adelantada puede elevar la dosis, por acumulación.
Los síntomas de que hemos excedido el consumo de antidepresivos se pueden presentar separados o por conjuntos:
- Aceleración del ritmo cardíaco y presentación de arritmias cardíacas.
- Dificultad para concentrarse por un estado de confusión fuerte o agitación.
- Convulsiones.
- Alteración de la actividad cerebral como las alucinaciones.
- Hipotensión, disminución brusca de la temperatura corporal.
- Pérdida del conocimiento, por desmayo o estado de coma.
- Rigidez muscular e hipertonía.
- Fiebre.
Ante la observación de cualquiera de estos síntomas, debemos acudir inmediatamente al centro de salud.
En vista de estas características, cuando estamos recibiendo terapia con estos medicamentos debemos estar siempre acompañados. Un cuidador o acompañante, podrá observar los efectos y ayudarnos en caso que estos sean de gravedad.
El suicidio como consecuencia del consumo de antidepresivos tricíclicos
Una de las mayores advertencias de los fabricantes y personal de salud sobre los antidepresivos es la aparición de suicidios. Debido a la presencia mayor de sustancias elevadoras del estado de ánimo, se excitan los pensamientos de las personas. En virtud de que cuando estamos deprimidos, nuestros pensamientos son tristes, su estimulación sin terapia conlleva a pensamientos suicidas.
Esta situación, se presenta con mayor frecuencia en personas menores de 25 años. Ya que, además del estado depresivo, en esa etapa somos más vulnerables emocionalmente.
Son muchas las personas que durante el uso de esta droga, reportan pensamientos autodestructivos. Impulsando desde deseos de hacerse daños leves hasta deseos suicidas. Es por ello, que se ha reducido en gran medida la medicación de esta droga. Tanto, por su recomendación como su dosificación cuando es necesaria.
En este caso, vuelve a ser crucial que durante el uso de estos medicamentos gocemos permanentemente de compañía. Un cuidador que esté presente ante la aparición de cualquier efecto colateral. Además, es importante que se consuman durante las terapias psicológicas. Recordemos que con el antidpresivo estamos tratando el síntoma y no el problema. La atención emocional es lo fundamental para salir del estado depresivo.