Cómo ser asertivo

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Ser asertivo es tener un estilo de comunicación hecho de forma adecuada sin irrespetar a los demás, ni utilizar la violencia. Dicha comunicación puede ser para expresar nuestras emociones, ideas o lo que pensamos de modo justo en una situación determinada. Para comunicarnos asertivamente, hay que tomar en consideración lo siguiente:

  • Estar al tanto de nuestros propios derechos y de los derechos de las otras personas. Parte de una comunicación asertiva consiste en estar consciente de nuestros derechos y de otros a nuestro alrededor. Que los derechos son para todos por igual, así como lo son los deberes. Y que por lo tanto el derecho de una persona jamás puede comenzar terminando con el derecho de otros.
  • Mantener siempre una intención clara y constructiva. Cuando queramos expresarnos o solucionar algún problema debemos tener una intención fija hacia solventar la situación y argumentar correctamente. De ninguna manera, dichas intenciones pueden ser para perjudicarnos a nosotros o a los demás.
  • Comunicarnos con seguridad en nosotros mismos y ser directos. Independientemente de cual sea el momento, no tenemos que hablar con algún tipo de miedo o inseguridad. Para una comunicación asertiva, es necesario dar claramente nuestros puntos de vista, siendo concisos y sin titubear.
  • Pensar con claridad, conociendo qué es bueno y qué es malo. Es fundamental que pensemos todas nuestras ideas antes de decirlas, diferenciando lo bueno y lo malo para actuar justamente. Eso contribuirá a que seamos personas equilibradas.

Una comunicación con asertividad tiene como principal ventaja facilitar la relación entre dos o más personas. Asimismo, la asertividad cuando es mutua garantiza una comunicación fluida y pacífica, ante varias perspectivas distintas. Al mismo tiempo que fomenta el respeto entre las personas involucradas en una conversación o situación.

Conocer la diferencia

La agresividad y la pasividad son dos polos muy diferentes y como todos, los extremos no son buenos. Para lograr ser asertivo, es principal no dejarnos llevar por la agresividad o por la pasividad. Ya que cuando ninguna de las dos se haga radicalmente manifiesta, entonces habrá asertividad. Por ende, ser asertivo es ser analítico y reflexivo. Lo que no deja oportunidad a ser agresivo o pasivo. Por el contrario, nos conduce a razonar, a buscar y entender que todo tiene un porqué aun cuando las cosas no vayan bien. Entonces, tendremos el planteamiento de una solución siempre a cualquier problema o situación que se nos presente.

Esa forma de comportamiento descrita por la agresividad, consiste en actuar o argumentar de manera explosiva, generalmente equivocada hacia alguien. Casi siempre, cuando somos agresivos tendemos a actuar con violencia hacia otras personas, ya sea por impulso o costumbre. A su vez, cuando somos agresivos no pensamos con claridad nuestros actos y llegamos a agredir tanto física como psicológicamente a otros. Entonces, hay carencia de respeto y consciente o inconscientemente tenemos la intención de dañar a los demás. La mayoría de las veces, al ser agresivos no podemos sostener bien una conversación. Adicional a esto, frecuentaremos la violencia como solución a los problemas.

Ser asertivo

Por otro lado, está la pasividad. Esta, es un modo de comportamiento tranquilo pero apático, pusilánime y falto de autoridad. Aparte, las personas pasivas no actúan cuando otros quebrantan sus propios derechos y también permiten que los demás realicen decisiones por ellos. Generalmente, la pasividad está presente en personas con alto índice de inseguridad en sí mismos. Cuando somos pasivos nos cohibimos conscientemente de hablar cuando otro pasa por alto nuestros derechos. Incluso si nos sentimos incómodos con una determinada situación, lo permitimos y dejamos que suceda.

La clave está en el equilibrio

Si bien, una persona agresiva y una persona pasiva no son personas asertivas. Cabe destacar, que la asertividad es un punto localizado en medio de dos límites extremos que son la agresividad y la pasividad. Comúnmente, al tener comportamiento pasivo no somos capaces de comunicarnos fácilmente con otras personas. Y eso no es justo, en primer lugar, para con nosotros mismos.

Para ser asertivo es significativo que se tenga un buen nivel de empatía. Ya que, esta es una habilidad social que consiste en comprender a los demás sin actuar igual o involucrarse con ellos. Con la empatía buscamos entender las emociones y la manera de pensar de otra persona como si fuéramos ellos mismos. Si nos imaginamos en los zapatos de otra persona sentimos como si nos estuviésemos conectando con ellos. Partir del hecho de ponernos en el lugar de las demás personas, muchas veces funciona para poner en marcha y potenciar nuestros valores. Así, conocemos mejor como tratar a otros de la misma manera que nos gusta que nos traten.

La empatía es un excelente complemento para lograr ser asertivo. Por lo general, a todos nos gusta que nos hablen con respeto y sinceridad. Y así disfrutar todos, del trato justo, equilibrado y respetuoso. Porque el respeto es un valor muy importante que afecta nuestra forma de comunicarnos con la gente a nuestro alrededor. Por eso, una persona que no respeta a los demás y no se respeta a sí misma, presenta problemas de socialización. Por lo tanto, es fundamental que exista este valor en nuestras vidas. Definitivamente, es vital que nos respetemos a nosotros mismos y a otras personas, junto con sus ideas y su forma de pensar.

Ser responsable de nuestra comunicación para la asertividad

Parte de la responsabilidad de ser asertivo se ve en nuestra forma de comunicarnos. Tenemos que revisar el cómo nos comunicamos con otras personas después de cualquier diálogo o un evento determinado. Por ello, debemos examinar que la manera en la que nos comunicamos sea lo más correcta posible. Ya que, podemos lograr una comunicación óptima y asertiva a través de una autoevaluación. Por ejemplo, luego de una conversación con otra persona o a una situación de interacción social es donde la realizamos. Así, conoceremos si la forma en la que nos comunicamos es apropiada. También, es bueno determinar si nos expresamos adecuadamente para así poder expresarnos asertivamente.

Todos reaccionamos de distintas maneras en numerosas circunstancias, lo fundamental es buscar hablar y reaccionar asertivamente ante las situaciones. Esto lo podemos lograr si reflexionamos sobre nuestra conducta cuando nos comunicamos. Si presentamos un poco de agresividad o pasividad a la hora de comunicarnos es esencial que nos corrijamos. Asimismo, buscamos expresarnos de una forma distinta y asertiva sin repetir el mismo error y así lograr ser mejores personas.

Cómo es la expresión asertiva

Para lograr ser asertivo es fundamental saber elegir apropiadamente las palabras que vamos a utilizar. Cuando estemos conversando con otras personas, debemos pensar y luego hablar. No tenemos que usar palabras inadecuadas o que puedan ofender a otra persona. Además, de cuidar nuestro tono de voz y hablar de forma clara con los demás. Por consiguiente, regular la tonalidad de nuestra voz para no hablar muy fuerte o muy bajo. Para conseguir una expresión asertiva no solo necesitamos pensar bien las palabras y usar un tono de voz regulado. Es esencial que dispongamos de un lenguaje corporal adecuado. Ya que, este es un estilo de comunicación no verbal pero que impacta. Además, de que se percibe, con una excelente ejecución y se concatena con nuestro lenguaje verbal. Podemos lograr un óptimo lenguaje gestual de la siguiente manera:

  • Cuidando nuestra postura. Es importante tener una buena postura, conservar la frente y los hombros rectos.
  • Mantener nuestro cuerpo relajado. Permanecer tranquilos, no inquietarnos, estar relajados, no ponernos nerviosos y confiar en nuestro lenguaje corporal.
  • Mirar siempre a los ojos de la persona con quien estamos conversando. Es prioritario conservar un buen contacto visual cuando estemos conversando con alguien. No distraernos ni mirar hacia otra parte, debemos prestar atención a esa persona y observarla siempre a los ojos.

Poner límites para ser asertivo

Cabe destacar que generalmente, los límites los creamos con la finalidad de establecer cuando podemos hacer y cuando no. Los límites también los usamos para protegernos de manera física e intelectual del daño y de factores exteriores. Cuando poseemos buenos límites, protegemos nuestro espacio personal, nuestras pertenencias, nuestra autoestima, nuestras emociones y nuestros sentimientos. Por otro lado, nos ayuda también a separar nuestras cualidades, sentimientos y emociones de las del resto de personas. Si carecemos de límites estamos propensos a afectar negativamente nuestros sentimientos y nuestras decisiones. Al no haber límites no hay control sobre lo que hacemos y nos conllevaría a ser complacientes con los demás.

Ser asertivo

Es importante que tengamos, conozcamos nuestros límites y los planifiquemos en el día a día conforme a nuestras labores. Con ello, evitamos conflictos, como llevar las conversaciones hacia un punto incómodo, desviar nuestros compromisos y respetamos nuestros deseos. Parte de colocar nuestros límites es aprender a decir que no. Si no estamos de acuerdo con alguna decisión o un punto de vista diferente lo correcto es que lo expresemos. Por eso, debemos expresar nuestras opiniones cuando no estemos de acuerdo con algo. O bien, cuando no podamos hacer una determinada actividad. Pero, es fundamental expresarnos de manera respetuosa, estar conscientes de nuestros límites y decir que no cuando sea necesario.

Estrategias para lograr ser asertivo

La clave para conseguir ser asertivo es poseer una salud mental estable, no andar de mal humor. El sentirnos cansados, el estar lleno de estrés o estar propenso a enojarnos perturba nuestra tranquilidad. La mente no piensa con claridad cuando no tenemos un equilibrio emocional; el cual es afectado significativamente por el estrés.

Es importante tener nuestro cuerpo y mente en total equilibrio y tranquilidad. Porque el estrés altera nuestra tranquilidad, nuestro equilibrio y puede manifestarse en varios momentos de nuestra vida. Para eso, una buena forma de combatir el estrés es con la meditación. Consiste en una técnica de relajación que sirve para llevar a nuestra mente y cuerpo a un estado de tranquilidad. Así, el proceso de meditación no toma mucho tiempo y una vez terminado, sentimos sus efectos durante un largo período. Por lo general, La meditación suele durar entre cinco a diez minutos. Y para lograr la meditación debemos aplicar los siguientes pasos:

  • Encontrar un ambiente tranquilo y pacífico donde realizarlo sin ser interrumpidos por alguien.
  • Sentarnos en un lugar cómodo con las piernas cruzadas.
  • Cerramos los ojos.
  • Respiramos profundamente concentrándonos en nuestra respiración.
  • Inhalamos contando tres segundos, aguantamos la respiración durante tres segundos y exhalamos contando los mismos tres segundos.
  • Mientras realizamos las respiraciones, decimos mentalmente una frase positiva como yo estoy en tranquilidad o yo soy feliz.

Con una mente, cuerpo tranquilos y con equilibrio, podemos pensar las cosas con claridad. Por lo que tenemos una forma de entablar buenas conversaciones y tomar decisiones asertivas.

Nada es personal

Debemos saber que los demás no están en contra nuestra, ni sus acciones equívocas se deben a nosotros. Y es que, en diversas circunstancias, hacemos lo mejor que podemos pero todos tenemos limitaciones. Poe eso, no debemos tomarnos de forma personal lo que otras personas nos dicen o hacen. Ya que, las cosas suceden siempre por alguna razón y por algún motivo. Si nos tomamos un tiempo para nosotros mismos, debemos reflexionar que:

  • Todos tenemos nuestro propio potencial y debemos enfocarlo siempre a que nuestros esfuerzos y méritos se fijen metas positivas.
  • Nada debe intimidar nuestro optimismo, cada uno de nosotros es único y auténtico. Entonces, debemos representar nuestro propio éxito y brindar a todos buena energía.

Es importante analizar nuestras situaciones y no tomarnos de manera personal lo que otros digan o hagan. Ya que, eso no es ser asertivo. Si actuamos siempre con buena voluntad, con convicción y pasión por lo que hacemos. Entonces, podemos confiar en escuchar nuestro propio corazón y actuaremos de forma justa y asertiva en todos los aspectos de nuestra vida.

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