Neumonía bacteriana – Todo lo que has de saber

0 997

La neumonía bacteriana es la infección de los pulmones que está causada por los microorganismos llamados bacterias. Es una causa importante de muerte, sobre todo si las bacterias son gérmenes intrahospitalarios.

La neumonía, al igual que casi todas las demás infecciones respiratorias, son ocasionadas por bacterias. Asimismo, otro menor porcentaje, por agentes virales. Algunas de ellas, se contagian simplemente por por medio de la respiración. Pero, otras habitan en la garganta sin provocar sintomatología, hasta que debilitan el organismo y desarrolla la enfermedad. Entonces, si el sistema inmunológico también está debilitado, por otras causas crónicas como asma, bronquitis, enfermedades cardíacas, diabetes, cáncer, se aumenta la susceptibilidad de sufrir de neumonía bacteriana. También, en aquellos casos de discapacidad donde la persona tiene afectada la movilidad, en los fumadores porque las paredes de los bronquios y su resistencia a microorganismos patógenos está deteriorada debido al humo del tabaco.

Lo que debemos saber de la neumonía bacteriana

Para conocer mejor el mecanismo de enfermedad de la neumonía bacteriana, es importante saber algunos datos básicos de la anatomía del aparato respiratorio. Mencionado sistema, comienza con la nariz y la boca donde el aire es inspirado y espirado. Algo así, como que representan puerta principal de entrada y salida del aire atmosférico que lleva oxígeno a nuestros pulmones. Luego, el conducto que transporta el aire desde la nariz se llama nasofaringe. Despues, viene el trayecto de la boca que corresponde al trayecto respiratorio, se llama orofaringe. Esta, permite el paso de las sustancias deglutidas hacia el esófago y posteriormente al estómago. Entonces, la nasofaringe y la orofaringe se unen para formar el siguiente segmento de conducto del aparato respiratorio llamado laringe. Dicha laringe, está protegida por la epiglotis, una especie de puerta que no permite que sustancias regurgitadas o ingeridas, se dirijan a la laringe o a los pulmones.

Neumonía bacteriana

La laringe desemboca en la tráquea y se divide en dos conductos que llegan a los pulmones, llamados bronquio derecho y bronquio izquierdo. Entonces, éstos se dividen en bronquios cada vez más pequeños, llamados bronquiolos que se distribuyen adentro del parénquima pulmonar. A final de los bronquiolos terminales se forman los alvéolos; que son los sacos de aire donde se realiza el intercambio entre oxígeno y dióxido de carbono adentro del pulmón.

¿Cuáles son las funciones del aparato respiratorio?                   

La función más importante del aparato respiratorio es el intercambio de oxígeno y proveer a todo el cuerpo del mismo. Ya que, es el oxígeno la fuente de energía necesaria para que todas las células del organismo realicen sus funciones. De éste modo, el aire que respiramos entra a los pulmones cuando realizamos cada inspiración. En éste momento, es cuando llega a los alvéolos donde pasa a la circulación sanguínea. Ahora, entra y forma parte de los glóbulos rojos. Además, durante ese intercambio producido en los alvéolos, el producto de desecho del organismo es el dióxido de carbono. Y éste gas, se intercambia para ser eliminado en el proceso respiratorio durante la espiración.

El sistema respiratorio tiene sus propios mecanismos de defensa

Es interesante conocer que en estado normal de salud nuestros pulmones se encuentran limpios y estériles. Lo que quiere decir, que lo normal es que los pulmones no contengan ningún tipo de gérmenes, bacterias, ni virus. Situación diferente para las vías respiratorias superiores y otros sistemas del organismo, como el digestivo donde habitualmente sí viven bacterias.

Resulta, que a través de la superficie del aparato respiratorio, existen diferentes protecciones. Cuya finalidad, es evitar que cualquier microorganismo patológico llegue a los pulmones y le ocasione infecciones. Entonces, conozcamos quienes protegen nuestras vías respiratorias:

  • Los pelos en los orificios de la nariz

Porque ellos sirven de especie de filtros de aquellas partículas extrañas más gruesas.

  • La epiglotis

La puerta cuya función es evitar que alimentos, líquidos o cualquier sustancia que tragamos pasen a laringe o a tráquea.

Son mecanismos de respuesta que se producen por el estímulo de sustancias extrañas que irritan el sistema respiratorio. Asimismo, formando parte de la defensa de nuestras vías respiratorias ayudan a eliminar cualquier cuerpo extraño.

  • Los mocos

Se producen en todo el aparato respiratorio, su función es atrapar el polvo y los microorganismos causantes de infección. Debido, a la protección que provee el mecanismo de defensa respiratoria, llamado aparato mucociliar. Ocurre, que pequeñas proyecciones parecidas a unos pelos, llamadas cilios, que recubren el sistema respiratorio, se encuentran en constante movimiento y sirven para atrapar cualquier partícula que luego, los mocos expulsarán al exterior de nuestro cuerpo.

  • Macrófagos y otras células

El tracto respiratorio está conformado por millones de células que actúan y producen sustancias protectoras frente a los agentes extraños. Por ejemplo, los macrófagos son células que ingieren y destruyen los microorganismos invasores.

Entonces, es debido a todos estos mecanismos mencionados, que para los microorganismos productores de neumonía bacteriana, no es tan fácil llegar a los pulmones, porque existen defensas naturales de nuestro organismo que habitualmente los mantienen fuera. Sin embargo, cuando la cantidad de agentes infecciosos superan a estas defensas o las defensas se ven disminuidas por diferentes razones es cuando se produce la infección de neumonía bacteriana. Por ejemplo, cuando se inhalan gotas contaminadas de bacterias patógenas o se aspiran bacterias infecciosas para nuestro cuerpo.

Factores predisponentes para contraer neumonía bacteriana

Son condiciones que hacen propicia la infección de los pulmones por parte de las bacterias patógenas que producen neumonía bacteriana:

Exposición a grandes cantidades de microorganismos.

Defectos o alteraciones  de la estructura anatómica del aparato respiratorio puede aumentar el riesgo de contraer neumonía bacteriana. Por ejemplo los defectos hereditarios de los cilios.

Fumar produce inhalación directa de patógenos e indirecta por agentes infecciosos secundarios, por afectación del funcionamiento de los cilios y por inhibición de la actividad de los macrófagos.

Alcoholismo. Puede interferir sobre el reflejo normal de toser y disminuye la capacidad normal de eliminar agentes extraños al aparato respiratorio.

Trastornos respiratorios crónicos como asma, hiperactividad bronquial y fibrosos quística, entre otras.

Otras enfermedades  como accidente cerebrovascular, convulsiones, enfermedades neuromusculares, trastornos neurológicos, patología esofágica, diabetes, anemia, cáncer, entre otras.

Algunos fármacos. Por sus efectos colaterales y/o secundarios pueden intervenir sobre el funcionamiento de la epiglotis, cilios o la producción de moco.

La edad. Los ancianos por ejemplo tienen un sistema mucociliar que ha perdido funcionamiento.

Agentes causantes

La neumonía bacteriana se ve con mayor frecuencia en adultos. Suelen ser causadas fundamentalmente por:

Neumococo. Bacteria que es un tipo de estreptococo que se transmite por el contacto directo de persona a persona.

Haemophylus influenzae. Es una bacteria, llamada cocobacilo gramnegativo aerobio, pero que puede desarrollarse en medios anaerobios, es decir, sin oxígeno.

Estafilococo aureus. También conocido como dorado, es una bacteria grampositiva, llamada anaeróbica y facultativa.

El signo cardinal de la neumonía bacteriana

La consolidación o condensación del tejido de los pulmones. Es el signo patognomónico de la neumonía bacteriana, que podemos conocer como el signo cardinal o característico de la enfermedad. Dado, que los alvéolos pulmonares sufren un colapso cuando se llenan de líquido extravasado, mucosidad, bacterias, residuos celulares y acúmulos de células como los glóbulos blancos o leucocitos, que forman parte de la línea de defensa inmunitaria que llegan allí para luchar contra la infección. Entonces, el área pulmonar que normalmente está llena de aire; ahora está ocupada patológicamente, colapsando y produciendo el llamado síndrome de consolidación o condensación. Y se establece el diagnóstico por las manifestaciones clínicas de la neumonía bacteriana.

Neumonía bacteriana

Sintomatología de la neumonía bacteriana

Los síntomas que se presentan son los característicos en general de toda neumonía bacteriana y son:

Síntomas iniciales

La fiebre acompañada con escalofríos.

Tos con o sin expectoración. Dado que la tos no es un síntoma característico o cardinal de la neumonía solamente. Sino que puede verse como una manifestación de múltiples procesos respiratorios. Debemos tener presente, que durante el periodo de inicio de la neumonía bacteriana, la tos comienza generalmente siendo seca. Posteriormente, la tos se va haciendo productiva de mucosidad que se puede tornar purulenta y finalmente, con presencia de sangre. Esto se debe a que a medida que la enfermedad avanza, se produce mayor cantidad de moco; través de todo el aparato respiratorio. Donde además, por la deprivación en el intercambio de oxígeno y la eliminación del dióxido de carbono. Ocurre, que los capilares que se encuentran en el pulmón, tiñen los mocos con la sangre proveniente de ellos. Formándose así, tapones de las mucosidades producidas por todo el proceso de infección.

Entonces, como resultado de todo el desarrollo de la neumonía bacteriana, se encontraran los alvéolos ocupados patológicamente. Porque, se llenan de líquido, bacterias patógenas, restos o detritus de las células y glóbulos blancos, provenientes del aparato inmunitario. Siendo éstos últimos, parte de la defensa del organismo, pero que terminan mezclándose y aglomerándose con el proceso infeccioso.

El dolor torácico. Luego, si se acentúa el dolor agudo en los costados, podría estar indicando que el proceso infeccioso se ha expandido.  Y de que se ha producido una pleuritis porque la neumonía ya ha afectado a la pared del pulmón.

Síntomas que indican gravedad

La dificultad para respirar o disnea.

Falta de aliento y sensación de rigidez en el pecho.

Aumento de la frecuencia respiratoria o taquipnea. Donde se evidencia un incremento del número de respiraciones realizadas en el periodo de tiempo de un minuto.

Pérdida del apetito. Las personas con neumonía suelen comer menos de lo que acostumbran habitualmente o perder totalmente el apetito.

Los exámenes de laboratorio útiles para el diagnóstico de neumonía bacteriana

Análisis microscópico directo del esputo o secreción. Se puede realizar con tranquilidad, para hacer el diagnóstico de cualquier neumonía bacteriana. Entonces, este estudio permite identificar  el tipo de bacteria que está causando el proceso infeccioso en los pulmones. Y habitualmente requiere que se practique además el cultivo microbiológico del esputo que se ha tomado por muestra.

El estudio radiológico del tórax. Es la radiografía o Rayos X, que se hace como parte del examen de la región torácica del paciente. Debido a que puede sugerir la existencia de cambios anormales provocados por la infección causante de la neumonía. Por ejemplo, la presencia de imágenes que aparecen como sombras que oscurecen localmente algunas zonas del pulmón, indican neumonía bacteriana.

Tratamiento

Su tratamiento principal, lo constituyen los antibióticos. La neumonía bacteriana debe ser tratada por el médico, es una enfermedad que puede complicarse poniendo en riesgo la vida. Por lo tanto, ante la sospecha de que se padece es importante acudir inmediatamente al especialista. Debido a que por ser causadas por bacterias, la única forma de matar ese tipo de gérmenes es con antibioticoterápia a la cual éstos tengan sensibilidad. Y por eso el tratamiento específico lo puede determinar con la seriedad que requiere, solo la asistencia de un experto.

Por otro lado, el uso de analgésicos y antipiréticos es importante para aliviar el dolor y la fiebre que producen la neumonía y la pleuritis.

Entre otros fármacos, que puedan ser necesarios, acorde a la evolución de la enfermedad y el criterio médico.

¿Te ha gustado?
4 usuarios han opinado y a un 100,00% le ha gustado.
También podría gustarte
Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada.