Cómo acariciar

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A veces, saber cómo acariciar puede resultarnos ser no tan sencillo como pareciera. Pues, es todo un arte de expresarnos, de expresar nuestros sentimientos y nuestras emociones. Cuyas formas más elementales de percepción o sensaciones pueden llegar a depender de las condiciones orgánicas y metales.

También, algunos suelen llamarles necesidades. Y señalan un tipo de actividad derivada de los tejidos del organismo. Tales, como el hambre, la sed, oxígeno, sexo. Se originan en estímulos internos. Ya sea, por alguna deficiencia o un cambio químico. Estas, se inician como una necesidad que debemos reparar. Apareciendo luego un estímulo que tiende a llenar esa necesidad. Algunas de ellas son periódicas como el hambre y la sed. Otras son permanentes como la necesidad de oxígeno. Para cada una de ellas existe una conducta. La cual les da respuesta a fin de satisfacerlas. Por ejemplo, para el hambre, comer; ante la sed, beber; para el sexo, copular; Para sentirse amados, apreciados, se necesitan las caricias. Entonces, participan las condiciones orgánicas o fisiológicas. Estas originan la conducta y una labor de aprendizaje. Puesto que se adaptan a las condiciones de naturaleza social.

La necesidad de ser acariciados posee una base fisiológica.  Ya que, su desarrollo fisiológico ocurre en el cerebro. Específicamente, en las estructuras límbicas y en la neocorteza cerebral. Allí, es donde están los circuitos que permiten el vínculo entre la madre y el hijo. Desarrollando estos, un fuerte lazo de afecto maternal. Estos van a brindar protección, amor y seguridad al recién nacido. Al mismo tiempo, una base social dada por los acondicionamientos y el aprendizaje. Pero, también van a influir los factores personales, emocionales y psicológicos. Los cuales se desarrollan desde el nacimiento del individuo. Y que va a determinar su plena madurez.

Acariciar como un evento fisiológico

Así, la neocorteza produce las interconexiones con el circuito cerebral. Estas van a permitir la complejidad emocional, los sentimientos, las respuestas a las necesidades. Desplegando así, una variedad de reacciones a nuestras emociones. Estas están entrelazadas y en comunicación. Influyendo en el funcionamiento del resto del cerebro. Asimismo, en sus pensamientos, emociones, reacciones y sentimientos.

Las caricias son una manera extraordinaria de percibir y de que nos perciban en el mundo. Desde que estamos en el vientre materno percibimos las caricias de los seres que nos rodean. Una mano que gira plácidamente alrededor de la barriga. O bien, una música suave y bella que nos hace atender al mundo exterior. Asimismo, la placida voz de nuestra madre que habla. En fin, todas son caricias que nos van a permitir la subsistencia. Además, son complemento de nuestra salud mental y física. Incluso, a lo largo de los años va a depender de como fuimos acariciados desde el nacimiento. Luego, de como nos insertamos en el mundo. Si nos sentimos amados, apreciados, reconocidos, aceptados en la niñez, en la adolescencia. Y en cualquier otra etapa de la vida. Lo cierto, es que determinan el hecho que de adultos podamos acariciar saludablemente.

Acariciar

Caricias y sentimientos

Los sentimientos de ternura generan un estado de calma y satisfacción en todo el organismo. Porque se trata de reacciones impulsadas por el parasimpático. Dadas como respuestas al miedo o la ira. También, permiten la relajación del organismo. Seguido de una sensación de bienestar. Generalmente, las formas de accionar esos sentimientos es acariciando. Así, que acariciar es un estímulo. Al que damos en reconocimiento a otro ser. Por lo general, en un estado de convivencia íntima. Ya sea, con nuestro bebe recién nacido, nuestro hijo adolescente. Simplemente, las caricias a nuestra pareja.

Por otra parte, están las caricias que como seres humanos nos reconfortan en la convivencia social. Lo cierto, es que acariciar es necesario. Fundamentalmente, para el desarrollo sensorial de los seres humanos. Entre ellas, la ternura, afectividad, las caricias van a aportar seguridad, confianza, autoestima y salud emocional. De tal forma, que las caricias van a tener un efecto en el desarrollo de la personalidad en el equilibrio psicosomático. Porque, van a contribuir o desequilibrar el concepto que se tenga de sí mismo. Entonces, en la medida que ellas sean dadas en el  sentido correcto. Asegurando que sean sentimientos promovidos por la honestidad. A la vez, del deseo sincero de acariciar y ser acariciados.

Cómo acariciar guiándonos de algunas estrategias

Para acariciar es determinante reconocer el sujeto de nuestra ternura, amor y deseo. Puesto, que estas se van a diferenciar según lo sea. Además, que podemos desarrollar estos elementos de estímulos sensoriales con todos nuestros sentidos. Ya que, todos ellos los trasmiten al cerebro. Entonces, podemos acariciar con nuestras manos. Allí, se despliegan los sensores táctiles. Estos llevan al cerebro la información que reciben a través de la piel. Pero, también acariciamos con los sonidos, la voz, el olfato, el gusto y la vista.

La complejidad de este estímulo está formada por un sinfín de pequeños estímulos. Estos van a determinar las respuestas. Al acariciar, estamos realizando una manifestación de reconocimiento a otra persona. También, estamos manifestando nuestros sentimientos y pensamientos. Entonces, por supuesto debemos proporcionarlas. De manera  incondicional, sutiles, amorosos, agradables. Estos estímulos permiten que nuestro afecto sea percibido como un vínculo emocional profundo que nos une al otro. Podemos acariciar de muchas formas.

Algunas maneras de acariciar

  • Físicamente. Cuando abrazamos, besamos, tocamos con nuestras manos el cuerpo de otra persona.
  • Usando la gestualidad corporal o expresiones físicas. Como cuando hacemos un guiño de aceptación, aprobación o confianza. Si lanzamos un beso al aire. Usando al mismo tiempo la boca y las manos. Ya sea, en un sentido de coquetería y complicidad. Pero, también usando el contacto visual.
  • De manera simbólica. Es cuando usamos los mensajes cariñosos, damos un regalo. O bien, realizamos un acto de congratulación. Valorando un éxito o un esfuerzo particular. Definitivamente, son expresiones de reconocimiento al otro de hacerle sentir que está allí presente.
  • Podemos acariciar incondicionalmente. Como lo hacemos con nuestros bebés. A los que arrullamos, besamos. O bien, mimamos su cuerpo cuando lo tomamos en brazos. Y lo acurrucamos junto al nuestro. Simplemente su presencia nos llena.
  • Caricias condicionadas. Responden estas a un estímulo preestablecido. Estas, responden a la manifestación de los sentimientos. Por ejemplo, acariciamos a nuestra pareja, a nuestros hijos. Porque de antemano han cumplido con nuestras expectativas.

Acariciamos para vivir

  • Brindamos caricias positivas. Cuando son agradables y expresan. O bien, demuestran sentimientos de amor y comprensión.
  • Las caricias negativas. Generalmente realizadas por individuos enfermos. Son las no aceptadas que producen miedo, temor y frustración. Sean cuales sean las formas de realizarlas.
  • Caricias adecuadas o inadecuadas. Según el individuo, el momento y el espacio que se prodigan. Provocando bienestar o malestar. Sin tomar en cuenta la manera en que son formuladas.
  • Podemos acariciar, también de manera mecánica. Sistemáticamente usarlas como un elemento rutinario. Incluso, podemos acariciar falsamente. Cuando nuestros sentimientos verdaderos son de hostilidad o negación de la otra persona.
  • Acariciamos positivamente. Cuando valoramos y reconocemos la conducta. O bien, la actitud y aptitud de los otros. No es necesario que haya por parte de la otra persona una demostración altamente efectiva. Sino más bien es un reconocimiento a la importancia que damos a la otra persona.
  • Acariciar negativamente, es cuando sobrevaloramos los defectos. Asumimos conductas con juicios de valor ante hechos concretos que realizan otras personas. Por ejemplo cuando decimos, Lo hiciste bien, pero podías hacerlo mejor. En esta expresión supuestamente para acariciar, estamos socavando la autoestima del otro.
  • La acaricia perceptiva es la que usamos con todos los sentidos. Esa que nos permite utilizar las sensaciones agradables y desagradables. Para impulsarnos en el reconocimiento de nuestras emociones y habilidades. También promueve la curiosidad por el conocimiento relacionándolos con los órganos de los sentidos. Interpretando las sensaciones de manera más completa. Asociándolas para responder con mayor capacidad a los efectos sensoriales.

La necesidad de acariciar

Necesitamos acariciar y ser acariciados desde el vientre materno y a lo largo de toda la vida. Generalmente, las caricias se trasmiten usando la piel. Pues toda ella, en su extensión por todo el cuerpo humano. Es un elemento fundamental para propiciar el ser acariciados y acariciar. Absolutamente, son necesarias para un desarrollo emocional y afectivo. Por ejemplo, los niños que padecen la falta, o son  pocos acariciados en su más temprana edad. De lo contrario, pueden padecer de trastornos de conductas biopsicosomáticas en su adultez.

Este síndrome se dará porque no van a desarrollar correctamente el sistema límbico. Este es encargado de estimular las respuestas a las emociones y sensaciones que producen las caricias. Incluso, es tan importante acariciar que efectivamente a los recién nacidos. Debemos acariciarlos en el entorno que asumen al nacer. Estas les van a propiciar la seguridad, confianza y bienestar que necesita en esos primeros momentos de su vida.

Acariciar

La necesidad de ser acariciados es tan notable que influye en nuestro desarrollo emocional y afectivo. Ya que, es una estimulación que va afectar nuestro organismo y va a generar un desarrollo eficiente. En su defecto va a incidir en un desarrollo negativo de la personalidad. Así, que cuando las caricias no están presentes se pueden presentar trastornos físicos. O bien, enfermedades o situaciones en que se va a comprometer la salud mental.

Acariciar estimula nuestro equilibrio

  • Sentimiento de felicidad y seguridad. Se relaciona directamente con la hormona oxitocina y con el nervio vago.
  • Ser acariciados y acariciar controla la presión arterial. Es un elemento de estímulo para recomponer relaciones de pareja.
  • Las caricias disminuyen el ritmo cardíaco.
  • Al ser acariciados o acariciar estamos reduciendo los niveles de colesterol en el organismo.
  • Las caricias permiten que se establezcan vínculos estables y equilibrados.
  • Acariciar baja los síntomas de ansiedad y estrés. Propiciando tranquilidad al regular las emociones.
  • Las caricias promueven la empatía. Nos hace ser más tolerantes y comprensivos.
  • Acariciar incide en la salud. El bienestar físico y mental.
  • Solidifican la autoestima.
  • Las caricias trasmiten mensajes de confianza, seguridad y satisfacción.
  • Permiten el contacto físico natural. Esencial en todos los seres humanos.

Las caricias o demandas de satisfacción

Las demandas de satisfacción son conductas objetivas del ser humano. Una manera de acariciarnos. Disfrutamos de una buena comida, de estar abrigados, de sentirnos cómodos, de gozar de bienestar físico y económico. De aprender nuevas habilidades para satisfacer cada vez más los estímulos que llegan desde afuera. Lo que nos permite desarrollarnos y aprender tanto del comportamiento social y de la convivencia. Al mismo tiempo, aprender de nosotros mismos, en la medida que nos redescubrimos en los sentimientos, emociones y sensaciones. También, de asumir las experiencias satisfactorias. Demandando cada vez más y mejores expresiones y demostraciones de amor, comprensión y seguridad. Esto permite al ser humano actuar en consecuencia y formarse en un espíritu de cooperación. Sin obviar las oportunidades de la vida que le serán antagónicas o simplemente desagradables.

Demanda de caricias y solicitud de amor

Al igual que las demandas de satisfacción, las demandas de gratificación son otra manera de acariciarnos. Incluso algunas de ellas son esenciales. Pero, cuando esas demandas son negadas. Generalmente, vamos a conocer personalidades caprichosas, desagradables, que no se adecuan al grupo. Incluso, en su vida íntima van a tener problemas para relacionarse. Por ello, la gratificación proporciona seguridad y comodidad para desarrollarnos en confianza.  Por lo tanto, necesitamos que nuestras habilidades, aprendizajes o conductas sean aprobadas. Para ello, necesitamos de los halagos o elogios, contribuirán  afianzar la personalidad y aumentar la autoestima.

Otro elemento para nuestra satisfacción, no menos importante es la resistencia a la imposición. Mediante la cual protegemos nuestra personalidad. Esta característica la tenemos presente desde que somos niños muy pequeños. Posiblemente, viene dada por nuestra necesidad de seguridad. De modo tal, que es automático y natural protegernos de cualquier situación arbitraria. Lamentablemente, nuestras maneras de acariciarnos son supeditadas a las normas sociales. Lo que nos coarta o limita muchas expresiones de caricias autoprotectoras que deponemos en función de la convivencia social.

Todos, sin excepción tenemos necesidad de acariciar y ser acariciados. Seguramente, presente y latente en todos los seres humanos. Imperativamente, nuestro desenvolvimiento físico y mental. Lo que depende de la calidad y la cantidad de caricias que podamos recibir. Asimismo, de que poseamos cuidado amoroso y constante. A su vez, de una caricia cálida, atenta, genuina y verdadera. En definitiva, en su conjunto es esencial. Aparte, una eficaz para que podamos vivir con mayor felicidad.

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