Cómo hacer un masaje erótico

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Saber cómo hacer un masaje erótico para despertar el erotismo en la pareja es fundamental para llevar una sana relación. Un masaje erótico puede ser en pareja o de forma personal, es decir, un auto masaje. El mismo es una forma de recorrer el propio cuerpo o el de la pareja con la finalidad de estimular. Promueve caricias que progresivamente generan excitación sexual. En otras palabras, un masaje erótico es el contacto entre dos personas. Una haciendo que la otra despierte su sensibilidad erótica de forma sutil hasta llegar al máximo de sensaciones y placer. Una de las formas más eficientes para un masaje erótico es utilizar directamente las manos. Pues, son una fuente de energía incalculable, se considera que generan energía y la sensación al tacto resulta muy gratificante. Por supuesto, la sensualidad hace que resulte muy excitante, por eso unas manos expertas son precisas para un masaje satisfactorio.

Así que, atreverse a descubrir las sensaciones maravillosas de la energía sexual presente en el cuerpo es una gran experiencia. Puede favorecer en tener una mejor actitud y capacidad para disfrutar las relaciones en general y de la sexualidad en particular. La clave principal es hacer contacto con  todo el cuerpo, haciendo especial  énfasis en  las zonas erógenas que son muchas.

En la actualidad, incluso si no se tiene pareja, también podemos realizarnos un masaje erótico. Pues hay lugares donde se paga para recibirlo de masajistas expertos en este tipo de masajes. Muchas veces hasta terminar con un final sexual, donde ofrecen servicios sexuales extra, que permiten descargar toda la excitación que se pueda despertar. En nuestra ciudad, seguramente hay uno de esos sitios, solo es cuestión de buscar y encontrar. Claro está, con los riesgos propios de la promiscuidad a las enfermedades de transmisión sexual, son muchos los clientes.

El masaje erótico como conexión intima

Asumir que somos seres sexuales es fundamental para nuestro desenvolvimiento en la sociedad. Reconocer a las personas con las que deseamos generar un tipo de intimidad profunda, que involucre el sexo es importante. Muchas veces, tenemos relaciones que no revierten alguna profundidad, emocional, psicológica social o sexual. Nuestra conexión con el mundo y con los otros se vuelve superficial, por lo que banaliza los propios deseos más profundos.

Para recuperar esa conexión consigo mismo y con los otros, el masaje representa una gran oportunidad. En primer lugar, pues con nosotros mismos reaprendemos a sentirnos y a conectarnos con las sensaciones que consideramos dormidas. Luego, con las otras personas, transmitimos con un simple roce o toque, nuestros pensamientos y sentimientos. Siendo así, no es necesario un profundo masaje para que esté cargado de erotismo y tampoco debe ser sexual.

Confundir el erotismo con el sexo vulgar es muy común. Creemos que el eros está asociado a la penetración o al acto sexual vivido. Sin embargo, lo erótico es anterior al sexo y puede o no desencadenarlo. El eros es capaz de excitar todos los sentidos y despertar el placer, aún sin contacto sexual.

Es por eso, que un masaje erótico, no necesariamente está ligado a la relación sexual en sí misma. Podemos dar caricias cargadas de erotismo, incluso en público, como una demostración de nuestro deseo, para quien las recibe.

Ahora bien, durante la relación sexual, permite a la pareja dedicarse tiempo y descubrirse. Retornando a la profundidad de la excitación y llevando al máximo el deseo.

Toques y roces adecuados para hacer un masaje erótico

Para hacer un masaje erótico existen muchas técnicas, pero el masaje en círculos es el mejor masaje sensual. Describir pequeños círculos con los dedos sobre el cuerpo de la pareja o el propio. Aplicando una presión media y recorriendo las diversas zonas a masajear, genera gran excitación. Pero, el masaje erótico no es del todo manual, este incorpora otras tácticas igualmente importantes.

  • Caricias con el cabello.
  • Utilización de telas suaves.
  • Suaves arañazos.
  • Círculos con las uñas.
  • Círculos con las yemas de los dedos.
  • Con la lengua puedes recorrer todo el cuerpo. Utilizando suavemente la punta de la lengua hacer contacto con la boca, labios, genitales, pezones, cuello, oídos, pies, ombligo, etc. Lo importante es recorrer la piel con este órgano que además tiene la cualidad de presentar dureza y humedad.

La combinación de dos o más técnicas al hacer un masaje erótico, permite una mayor liberación de la energía sexual. El masaje debe ser lo más fluido, continuo y sensual posible, no concentrarse en las zonas o puntos más eróticos. Comunicarnos es fundamental, preguntarle a nuestra pareja cuáles son sus puntos más sensibles, o con qué técnica alcanza mayor placer.

Las zonas erógenas y los masajes sexuales

El cuerpo tiene muchas áreas sensibles al tacto, las cuales responderán a un masaje adecuado. Al conocer nuestras zonas erógenas, podemos decidir qué y con qué masajear. Podemos transformar el masaje en una experiencia multisensorial Es importante preguntar cuáles son las zonas más sensibles de nuestra pareja y conocer las propias. Sin embargo, por lo general pueden ser:

  • Los dedos de pies y manos.
  • La cara interna de los muslos.
  • Cabeza, cuello, orejas.
  • El costado desde axila a la cadera.
  • La parte posterior de la rodilla.
  • Los genitales.
  • El pecho. Los pezones del hombre en muchos casos son tan sensibles como en la mujer.
  • La boca y lengua. Estas, son necesarias para transitar y activar todo el circuito de energía sensual que recorre todo el cuerpo.

Conocer esta larga lista de zonas de placer en el cuerpo humano, es fundamental para hacer un masaje erótico. Nos permite dedicarnos a lugares olvidados o inexplorados en nuestra pareja o en nosotros mismos. Haciéndonos salir de la rutina, de relaciones meramente genitales y produciéndonos un gran placer.

Es importante, conocer también los mecanismos fisiológicos de excitación y erección para hacer un masaje erótico inolvidable. Por ejemplo, mientras masajear el perineo, mediante toque o suaves arañazos, produce una erección. Masajear con presión la zona lumbar y sacra del hombre, hace que su erección se mantenga por mucho más tiempo. Así, la intrincada red de nervios que recorre el cuerpo humano se pone a disposición del goce y la satisfacción sexual.

Hacer un masaje erótico.

Cuándo hacer un masaje erótico

Hacer un masaje erótico va más allá de frotar nuestras manos sobre el cuerpo de la pareja. Consiste en despertar la sensualidad y las sensaciones de placer más profundas en ambos. Por eso, tenemos que conocer la presión, los movimientos y las sensaciones de cada lugar de nuestro cuerpo. Así como, lo que cada parte de nosotros es capaz de provocar en el otro.

Si estamos en público y queremos dar señales táctiles de deseo y sensualidad, debemos acudir a las zonas erógenas visibles. En este caso, los dedos de las manos, las orejas o el cuello son el objetivo. Por ejemplo, al saludar con un beso, podemos dar un micro masaje erótico. Colocando nuestra mano abierta alrededor del cuello, dejando que algunos dedos alcancen la oreja. Así ayudamos a presionar el rostro de la otra persona contra nuestros labios. Y, al retirar la mano, acariciamos suavemente desde la parte de atrás de la oreja hasta la base del cuello. Podemos incluso rozar con las uñas. La otra persona recibirá de inmediato un mensaje cargado de erotismo, que no podrá resistir.

Ahora bien, en el encuentro sexual, el masaje erótico es por excelencia un juego previo. Es muy útil para ayudar a producir, mantener o mejorar las erecciones, así como para alcanzar la excitación. Incluso, para masturbarse en pareja o para un encuentro sexual sin penetración, el masaje es una muy buena opción.

También, durante la masturbación mutua y la penetración, podemos hacer un masaje erótico. Basta con acariciar o presionar las zonas erógenas en dichos momentos, para incrementar el placer. Una excelente opción es dar un masaje erótico al tiempo que damos sexo oral a la pareja.

El ambiente propicio para los masajes eróticos

En el masaje erótico, es de gran importancia considerar el ambiente y otros elementos externos. Pues, esto permite y facilita  abrir los canales energéticos sexuales del cuerpo,  disponiendo así  una mayor satisfacción. Existen elementos como la música, aromas, aceites que también favorecen que la energía fluya sin esfuerzo. Lo cual es fundamental para propiciar la apertura y la expresión creativa a través de todos los medios humanos.

Toda relación sexual, se basa en la liberación de la energía contenida. Es por ello, que debemos preparar el ambiente interno y externo, para que dicha energía salga de la forma adecuada.

Un ambiente que permita la relajación, la profundidad de la respiración y la concentración es fundamental. Esta es la clave para sentir plenamente, tanto al otro como a nosotros mismos.

Como toda actividad que involucra nuestra energía sexual es vital que el ambiente cumpla con algunas condiciones. Como por ejemplo:

  • Esté libre de olores desagradables.
  • Cuente con la suficiente privacidad. Sobre todo para hacer un masaje erótico para el acto sexual.
  • Tenga una temperatura agradable al cuerpo. Las temperaturas extremas pueden desconcentrarnos del masaje.
  • Sea un lugar libre de ruidos molestos.
  • Se encuentre limpio e higiénico.

Cualquiera de estas condiciones que no sea posible, puede afectar el potencial de placer del masaje erótico. Por cuanto, afectan la concentración y la percepción del mundo a través de los sentidos.

Aceites, aromas y sabores para despertar el erotismo

Otro aspecto que debemos considerar para hacer un masaje erótico son los aceites y aromas que podemos incorporar. El masaje consiste en despertar el cuerpo a las sensaciones de placer, y estas se perciben a través de los sentidos. El gusto, el olfato y el tacto están involucrados con la sexualidad y sensualidad de un masaje. Por eso, no está de más aportar sencillos extras  de placer.

Otorguemos a los sentidos un papel preponderante. Para ello, una buena estrategia es privar de alguno para potenciar otro. Por ejemplo vendar los ojos de la pareja para soltar sobre su piel una gota de aceite atemperado. El no poder ver lo que el otro está haciendo, maximiza el placer alcanzado a través de los otros sentidos. Si adicionalmente nos colocamos desnudos sobre la pareja, y frotamos con los dedos el aceite por su cuerpo, aumentará su placer.

Otro ejemplo para hacer un masaje erótico especial, es usar alguna comida afrodisiaca como el chocolate o las fresas. Colocarla entre nuestros labios y frotarla desde el abdomen hasta el pecho de la pareja. Respirando cerca de su cuello, hasta llegar a su boca y compartir con un beso esa comida, será por demás excitante.

Lo mismo ocurre con los aromas que podemos incorporar. Tener un perfume particular, que despierte las sensaciones de nuestra pareja, es la mejor presentación para un masaje erótico.

Beneficios del masaje erótico

Son muchos los beneficios que genera el masaje erótico. Desde la relajación y mejora de la actividad sexual hasta la rehabilitación de los órganos sexuales. Sus principales efectos, relajante estimulante re-energizante, terminan siendo terapéuticos en todos los casos. Por lo tanto, sus beneficios no son sólo individuales, también redundan en la capacidad de relacionarnos socialmente.

  • Mejora notablemente el deseo sexual.
  • Para evitar la monotonía provee creatividad a la relación sexual.
  • Mejora la irrigación sanguínea lo que favorece notablemente la piel.
  • Aumenta los niveles de oxígeno en la sangre.
  • Aumenta la segregación de hormonas o neurotransmisores que aumentan los niveles de satisfacción.
  • Mejora la autoestima para vivir con plenitud.
  • Favorece la capacidad de gozar o disfrutar la vida en general y en particular la sexualidad.
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